Suave Luz de Vela
Shadow Time :: NORTE :: Okhotny Ryad
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Suave Luz de Vela
Medio oculto tras una fina mampara, con una copa de vino entre los dedos, Lucien contempló los rostros risueños, como máscaras, de las personas que le rodeaban. Procuraba pasar desapercibido, apenas haciéndose notar lo suficiente como para dirigir a los demás una mirada fría, un tanto distante, como de advertencia, negándoles el permiso para acercarse a él.
Le agradaba, especialmente, el hipnotizante bullicio del lugar, con las carcajadas y conversaciones de los acaudalados bajo la suave iluminación de las velas que hacía resaltar la sobria decoración de las blancas paredes. Suspiró apenas audiblemente, satisfecho. Contempló de forma perdida el plato frente a él, y se preguntó si al menos esa vez probaría bocado. De algún modo, allí sentado en busca de problemas, esperaba la presencia de alguien. No sabía de qué o de quién, pero intuía que tal vez, con la paciencia necesaria, encontraría algo que valiese la pena.
"Mientras tanto esperaré..."
Le agradaba, especialmente, el hipnotizante bullicio del lugar, con las carcajadas y conversaciones de los acaudalados bajo la suave iluminación de las velas que hacía resaltar la sobria decoración de las blancas paredes. Suspiró apenas audiblemente, satisfecho. Contempló de forma perdida el plato frente a él, y se preguntó si al menos esa vez probaría bocado. De algún modo, allí sentado en busca de problemas, esperaba la presencia de alguien. No sabía de qué o de quién, pero intuía que tal vez, con la paciencia necesaria, encontraría algo que valiese la pena.
"Mientras tanto esperaré..."

Lucien- Italianos

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Re: Suave Luz de Vela
No le agradaba provocar bullicio, o ser así al menos una molestia, pero su tono alemán ya se oía un poco por sobre todo lo demás, irrumpiendo en la extraña armonía que bañaba al salón entero de su cara exquisitez, que falsa cual plástico no dejaba sitio vació ni espacio para alguien más.
Molestas y desafinadas sus incrédulas incógnitas, parecían ellas dispersarse rebeldes en la enorme y lujosa habitación. De alguna manera se entremezclaban, ¿o acaso se perdían en el camino? Porque con toda la altivez y el mentón en alto, el encargado parecía apenas oírle, ponerle atención. Le degradaba, le ignoraba en ridículo, negándole levemente con evidente desinterés, a veces murmurando lo que de seguro resultaban ser ofensas.
Reclamaba su lugar en una mesa, ya hastiado. ¿¡Jamás llamó!? Pero por supuesto que lo había hecho, ¡¿Qué clase de broma era esta?!
Lamentable… recorrió el lugar con la mirada cargada de disgusto así como de desilusión, el abrigo cargado en un brazo, con la diversión de trasfondo. Sus azules ojos se posaron sin cuidado sobre la delicada figura de un joven, sin peligro aparente, que le distrajo unos momentos de cuan etéreo, de refinado y único que se le dibujaba, románticamente acariciado por las tenues luces.
Molestas y desafinadas sus incrédulas incógnitas, parecían ellas dispersarse rebeldes en la enorme y lujosa habitación. De alguna manera se entremezclaban, ¿o acaso se perdían en el camino? Porque con toda la altivez y el mentón en alto, el encargado parecía apenas oírle, ponerle atención. Le degradaba, le ignoraba en ridículo, negándole levemente con evidente desinterés, a veces murmurando lo que de seguro resultaban ser ofensas.
Reclamaba su lugar en una mesa, ya hastiado. ¿¡Jamás llamó!? Pero por supuesto que lo había hecho, ¡¿Qué clase de broma era esta?!
Lamentable… recorrió el lugar con la mirada cargada de disgusto así como de desilusión, el abrigo cargado en un brazo, con la diversión de trasfondo. Sus azules ojos se posaron sin cuidado sobre la delicada figura de un joven, sin peligro aparente, que le distrajo unos momentos de cuan etéreo, de refinado y único que se le dibujaba, románticamente acariciado por las tenues luces.
Dietrich- P e o p l e

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Fecha de inscripción: 08/09/2008
Re: Suave Luz de Vela
Alzó la mirada, débilmente, como si el simple hecho de moverse fuese una odisea tremenda. Pero cuando le vio, inmediatamente, quedó prendado de su belleza. Más que su belleza, eran sus ojos y lo que transmitía. Se llevó una copa a los labios, pensativo, regodeándose en el sentimiento de poder elegir qué hacer con el otro.
Después simplemente alzó una de sus manos, le llamó sutilmente, como se les atrae a las sugerentes presas que se pasean ante las fauces del lobo.
"Ven", pareció decir.
Y aunque no lo pareciera, por su apariencia y por su expresión, era él una persona devoradora. Y, específicamente, quería devorar a aquel.
Después simplemente alzó una de sus manos, le llamó sutilmente, como se les atrae a las sugerentes presas que se pasean ante las fauces del lobo.
"Ven", pareció decir.
Y aunque no lo pareciera, por su apariencia y por su expresión, era él una persona devoradora. Y, específicamente, quería devorar a aquel.

Lucien- Italianos

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Fecha de inscripción: 15/09/2008
Re: Suave Luz de Vela
Observó, como aquel que le había cautivado le llamó con un leve movimiento, delicado. Desde allí, lejano comprendió.
La incredulidad le detuvo poco y el encargado, que le distinguió interesado en alguna figura, volteo a tiempo. Reacio le dio espacio para pasar, más no dudo un momento porque al parecer aquel muchacho era alguien conocido, o de renombre…
Camino entre las lujosas mesas, todo aquello carecía de importancia o foco, su atención o sus ojos no lo registraban. Como un paisaje estrellado y borroso, las candelas y las voces que todo lo envolvían no resultaban distracción siquiera. Atento a la persona que por alguna extraña razón le invito.
Nadie jamás, haría algo de este estilo por simple gusto...
Le sonrió levemente, relajando su expresión.
Confundido.
¿Aturdido por hallar a algo tan angelical amable además?
No sin lograr una pausa primero, por cortesía, tomó asiento y luego se adentro en silencio, dentro de esas orbes oscuras suyas…
La incredulidad le detuvo poco y el encargado, que le distinguió interesado en alguna figura, volteo a tiempo. Reacio le dio espacio para pasar, más no dudo un momento porque al parecer aquel muchacho era alguien conocido, o de renombre…
Camino entre las lujosas mesas, todo aquello carecía de importancia o foco, su atención o sus ojos no lo registraban. Como un paisaje estrellado y borroso, las candelas y las voces que todo lo envolvían no resultaban distracción siquiera. Atento a la persona que por alguna extraña razón le invito.
Nadie jamás, haría algo de este estilo por simple gusto...
Le sonrió levemente, relajando su expresión.
Confundido.
¿Aturdido por hallar a algo tan angelical amable además?
No sin lograr una pausa primero, por cortesía, tomó asiento y luego se adentro en silencio, dentro de esas orbes oscuras suyas…
Dietrich- P e o p l e

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Fecha de inscripción: 08/09/2008
Re: Suave Luz de Vela
Le siguió con la mirada, atento hasta del más sutil de sus movimientos. Tenía aquel una mirada un tanto fiera, determinada. Y su rostro era apuesto, decididamente afable; le gustaba. Había pocas cosas, en realidad, que lograran llamarle la atención, pero entonces...
Entonces se acercó, con paso elegante, y tomó asiento frente a él, luego de una débil pausa meramente cortés.
Él le observó, estoico y sin emociones; la forma en que hacía a un lado la silla; el modo en que se sentaba, todo él muy delicado de pronto. Pudo haber sonreído, de hecho, si tan sólo aún recordara como hacerlo. Y de pronto se instaló el cómodo silencio, como si allí tan sólo estuviese él, con sus ojos brillantes como piedras, luminosos y efervescentes.
-Es una pena que la incompetencia arruine este hermoso lugar- comentó como al descuido mientras le tendía su mano.
Entonces se acercó, con paso elegante, y tomó asiento frente a él, luego de una débil pausa meramente cortés.
Él le observó, estoico y sin emociones; la forma en que hacía a un lado la silla; el modo en que se sentaba, todo él muy delicado de pronto. Pudo haber sonreído, de hecho, si tan sólo aún recordara como hacerlo. Y de pronto se instaló el cómodo silencio, como si allí tan sólo estuviese él, con sus ojos brillantes como piedras, luminosos y efervescentes.
-Es una pena que la incompetencia arruine este hermoso lugar- comentó como al descuido mientras le tendía su mano.

Lucien- Italianos

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Re: Suave Luz de Vela
Sintió vergüenza, el firme comentario destruyo algo del encanto en el que se encontraba. Apartó un momento los ojos, observó pasar a un camarero y asintió, su ceño frunciéndose por un instante en disgusto, sin disimulo.
Unió su mano con la ajena luego, muy pequeña en comparación y sonrió nuevamente, endulzado por la compañía. El comentario del muchacho barrido a un lado, solo quería ver y oír maravillas.
– Soy Dietrich Kozlov. Un placer.- Sentencio, notando la fragilidad misma bajo su toque. – Lamento haber interrumpido tu cena.- Comentó sencillo, sintiéndose algo cariñoso de pronto ante quien se veía tan joven, le inspiraba fraternidad y delicadeza, avivaba buenos recuerdos. Era débil ante todo aquello, y la felicidad, esa felicidad… quería perseguirla para olvidar. Tan traidora y cegadora como es nadie puede evitar adorarla.
Unió su mano con la ajena luego, muy pequeña en comparación y sonrió nuevamente, endulzado por la compañía. El comentario del muchacho barrido a un lado, solo quería ver y oír maravillas.
– Soy Dietrich Kozlov. Un placer.- Sentencio, notando la fragilidad misma bajo su toque. – Lamento haber interrumpido tu cena.- Comentó sencillo, sintiéndose algo cariñoso de pronto ante quien se veía tan joven, le inspiraba fraternidad y delicadeza, avivaba buenos recuerdos. Era débil ante todo aquello, y la felicidad, esa felicidad… quería perseguirla para olvidar. Tan traidora y cegadora como es nadie puede evitar adorarla.
Dietrich- P e o p l e

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Re: Suave Luz de Vela
-Lucien Ferrara- murmuró tomando su mano y, sin soltarle, acarició la suave piel, aparentemente frágil y sin embargo era una mano grande, de esas que parece protegerán a todo el mundo. Se veían tan diferentes entonces...
Y él sintió que nunca la dejaría ir.
Le miró directamente a los ojos.
-¿Puedo tutearte?
Y él sintió que nunca la dejaría ir.
Le miró directamente a los ojos.
-¿Puedo tutearte?

Lucien- Italianos

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Re: Suave Luz de Vela
Rió levemente ante el extraño comportamiento, que resultaba bienvenido. No le veía el mal.
Se presentaba estructurado en muchos casos, esta vez se hallaba en alguna extraña faceta, enfrentando cambios.
– Si, no hay problema con ello.- Y colocó su otra mano sobre la de Lucien, brindándole unas suaves palmaditas en la delicada suya. Que afectivo, acto visto o practicado en seres íntimos, conocidos, no en extraños.
- Te encuentras solo…- Dijo inofensivo, “recuperando” sus extremidades y colocando sus codos sobre la mesa, encontrandose bastante relajado en aquella inusual situación. Comenzaba a disfrutar demasiado del entretenido momento, algo asustado en alguna parte de si, con miedo a la entrega y a la confianza, no importa de cuan básico el nivel se tratase. Tendía a fundirse en lo ideal…¿pero que daño podria causar tal bella criatura?
Se presentaba estructurado en muchos casos, esta vez se hallaba en alguna extraña faceta, enfrentando cambios.
– Si, no hay problema con ello.- Y colocó su otra mano sobre la de Lucien, brindándole unas suaves palmaditas en la delicada suya. Que afectivo, acto visto o practicado en seres íntimos, conocidos, no en extraños.
- Te encuentras solo…- Dijo inofensivo, “recuperando” sus extremidades y colocando sus codos sobre la mesa, encontrandose bastante relajado en aquella inusual situación. Comenzaba a disfrutar demasiado del entretenido momento, algo asustado en alguna parte de si, con miedo a la entrega y a la confianza, no importa de cuan básico el nivel se tratase. Tendía a fundirse en lo ideal…¿pero que daño podria causar tal bella criatura?
Dietrich- P e o p l e

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Fecha de inscripción: 08/09/2008
Re: Suave Luz de Vela
-¿Qué es lo que parece?- preguntó de forma un tanto hartante. En realidad no había querido parecer tan poco sociable, pero en parte le recriminaba a... a Dietrich el haberle privado de su contacto. Además, simplemente no podía ser de otra forma. Su carácter estaba demasiado marcado en él, su absoluta pasividad y falta de reacciones.
Echó el rostro a un lado, contrariado un poco por el excesivo interés que demostraba en el otro. Aún así, pensó, no estaba nada mal.
Se levantó de su asiento y, sin mirar atrás, murmuró:
-Sígueme.
Echó el rostro a un lado, contrariado un poco por el excesivo interés que demostraba en el otro. Aún así, pensó, no estaba nada mal.
Se levantó de su asiento y, sin mirar atrás, murmuró:
-Sígueme.

Lucien- Italianos

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Re: Suave Luz de Vela
Escuchó la respuesta, su voz un poco molesta y luego vino ¿la orden u ofrecimiento? ¿Cómo saberlo?
Sencillamente se colocó de pie, sin apuro y de nuevo ensimismado, haciendo a un lado los cuestionamientos, acallándolo todo… fue tras de él.
Sosteniendo cierta distancia, pero calmado, como si supiese a donde se dirigía, había perdido posesión de su correa.
No se sentía del todo bien.
Ni del todo mal.
Solo obedecerle, sin preguntas… sencillo. Nada grave, "eso de nuevo". Siempre podría recuperar el control, sin importar que ocurriese. "Mentiras".
Por ello, no comprendía a su cabeza que de a momentos sugería alarmas, había decidido no escucharlas, no había que temer. Pasó una mano sobre su cabello, agobiado por el ir y venir de confusas ideas, y distraído comenzó a buscar sus rubios en el bolsillo del traje en el camino.
Sencillamente se colocó de pie, sin apuro y de nuevo ensimismado, haciendo a un lado los cuestionamientos, acallándolo todo… fue tras de él.
Sosteniendo cierta distancia, pero calmado, como si supiese a donde se dirigía, había perdido posesión de su correa.
No se sentía del todo bien.
Ni del todo mal.
Solo obedecerle, sin preguntas… sencillo. Nada grave, "eso de nuevo". Siempre podría recuperar el control, sin importar que ocurriese. "Mentiras".
Por ello, no comprendía a su cabeza que de a momentos sugería alarmas, había decidido no escucharlas, no había que temer. Pasó una mano sobre su cabello, agobiado por el ir y venir de confusas ideas, y distraído comenzó a buscar sus rubios en el bolsillo del traje en el camino.
Dietrich- P e o p l e

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Fecha de inscripción: 08/09/2008
Re: Suave Luz de Vela
Le sintió, confuso, un tanto alterado. Pero le ignoró olímpicamente, tan sólo moviéndose por los corredores que tan bien conocía ya. Pasó los hermosos cuadros que antaño le hubieran robado la respiración; pasó las gigantescas lámparas de araña que se le hacían siempre tan preciosas; pasó las puertas que ofrecían miles de laberínticos caminos; y tan sólo se mantuvo, en silencio, hasta llegar a una puerta, medio oculta, la cual abrió sin muchos problemas.
Dentro le esperaba una pequeña sala adornada sobriamente: una mesa, una alfombra, una lámpara, un enorme cojín...
Le señaló este último objeto mientras miraba a Dietrich intensamente.
-Siéntate- ordenó.
Dentro le esperaba una pequeña sala adornada sobriamente: una mesa, una alfombra, una lámpara, un enorme cojín...
Le señaló este último objeto mientras miraba a Dietrich intensamente.
-Siéntate- ordenó.

Lucien- Italianos

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Fecha de inscripción: 15/09/2008
Re: Suave Luz de Vela
Le observó ya algo consternado, su sonrisa ida.
Dudoso, dio unos pasos y luego encendió un cigarrillo. Le llevó a su boca dos veces, sin apartar los ojos del joven ni un segundo, acercándose finalmente a donde le fue indicado, ya sin titubeos. Tomo asiento.
No quería sacar ninguna conclusión de aquel paseo hasta el cuarto, ni del pedido mismo…
Aunque esta vez podía definirle, nombrarle como una orden definitivamente. ¿Sería este el comportamiento acostumbrado del otro? Resultaba ciertamente particular, ¿diría que interesante?
Registró toda la habitación con la mirada, como le era acostumbrado, cruzándose de piernas en el proceso e inclinando su cabeza hacia atrás para verlo todo. Ahora con el vicio sostenido entre sus labios y soportando algo del peso en sus codos, adoptó una posición que gozaba del lujo de la comodidad y del alivio que no iba consigo.
Regresó algo más tarde sus ojos a los del anfitrión, toda confianza pendiendo de un hilo y aún así permanecía allí casi recostado con la molestia evidente en sus facciones.
Quería oír palabras, no solo fatídico silencio que a la imaginación y teoría le dejaba todo a cargo.
Dudoso, dio unos pasos y luego encendió un cigarrillo. Le llevó a su boca dos veces, sin apartar los ojos del joven ni un segundo, acercándose finalmente a donde le fue indicado, ya sin titubeos. Tomo asiento.
No quería sacar ninguna conclusión de aquel paseo hasta el cuarto, ni del pedido mismo…
Aunque esta vez podía definirle, nombrarle como una orden definitivamente. ¿Sería este el comportamiento acostumbrado del otro? Resultaba ciertamente particular, ¿diría que interesante?
Registró toda la habitación con la mirada, como le era acostumbrado, cruzándose de piernas en el proceso e inclinando su cabeza hacia atrás para verlo todo. Ahora con el vicio sostenido entre sus labios y soportando algo del peso en sus codos, adoptó una posición que gozaba del lujo de la comodidad y del alivio que no iba consigo.
Regresó algo más tarde sus ojos a los del anfitrión, toda confianza pendiendo de un hilo y aún así permanecía allí casi recostado con la molestia evidente en sus facciones.
Quería oír palabras, no solo fatídico silencio que a la imaginación y teoría le dejaba todo a cargo.
Dietrich- P e o p l e

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Fecha de inscripción: 08/09/2008
Re: Suave Luz de Vela
Se acercó rápidamente, veloz como un parpadeo, y le arrebató el cigarrillo de las manos, el cual dejó caer al suelo para luego pisotearlo sin mayores miramientos. No era que le molestara el cigarro en sí, sino que...
-No te he traído aquí para que fumes- mencionó, alejándose un poco del otro, mirándole a todo momento, estudiándole casi-. Tengo otros planes para ti, espero que no te moleste.
Antes de que pudiera responder, le dio la espalda y se perdió en dirección a la mesa. Una vez allí contempló, maravillado, lo que había mandado a pedir específicamente para aquella ocasión tan especial. Sí, habían cumplido otro más de sus pequeños caprichos, esos esporádicos instantes de egoísmo que se permitía muy de vez en cuando. Volteó de nueva cuenta en dirección del joven. Se le veía concentrado.
Se acercó hasta prácticamente tenerle a un palmo de narices. Le habló directamente sobre los labios, inconsciente de estar invadiendo su espacio personal.
-Te estaba esperando, Dietrich- murmuró de forma casi hipnotizante, depositando cuidadosamente una mano sobre su hombro y con la otra, sobre sus piernas, aquel preciado objeto que había adquirido para celebrar la reunión-. Te he estado espiando, desde hace un par de días, aunque te aseguro que la primera vez que te vi fue pura casualidad. Pero desde que te escuché tocar el violín he deseado que lo hagas de nuevo, pero sólo para mí.
Se alejó un poco, notando con sumo placer el instrumento que había depositado sobre las piernas de Dietrich.
-Toca, es una orden. Toca para mí y tal vez decida qué hacer contigo- dijo esto último muy sutilmente, adquiriendo nuevamente ese aire frágil y quebradizo que le caracterizara.
-No te he traído aquí para que fumes- mencionó, alejándose un poco del otro, mirándole a todo momento, estudiándole casi-. Tengo otros planes para ti, espero que no te moleste.
Antes de que pudiera responder, le dio la espalda y se perdió en dirección a la mesa. Una vez allí contempló, maravillado, lo que había mandado a pedir específicamente para aquella ocasión tan especial. Sí, habían cumplido otro más de sus pequeños caprichos, esos esporádicos instantes de egoísmo que se permitía muy de vez en cuando. Volteó de nueva cuenta en dirección del joven. Se le veía concentrado.
Se acercó hasta prácticamente tenerle a un palmo de narices. Le habló directamente sobre los labios, inconsciente de estar invadiendo su espacio personal.
-Te estaba esperando, Dietrich- murmuró de forma casi hipnotizante, depositando cuidadosamente una mano sobre su hombro y con la otra, sobre sus piernas, aquel preciado objeto que había adquirido para celebrar la reunión-. Te he estado espiando, desde hace un par de días, aunque te aseguro que la primera vez que te vi fue pura casualidad. Pero desde que te escuché tocar el violín he deseado que lo hagas de nuevo, pero sólo para mí.
Se alejó un poco, notando con sumo placer el instrumento que había depositado sobre las piernas de Dietrich.
-Toca, es una orden. Toca para mí y tal vez decida qué hacer contigo- dijo esto último muy sutilmente, adquiriendo nuevamente ese aire frágil y quebradizo que le caracterizara.

Lucien- Italianos

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Fecha de inscripción: 15/09/2008
Re: Suave Luz de Vela
El fino violín en su regazo, reposo silencioso allí unos momentos.
Solo en la mente había ruido... acudían aquellas palabras y resonaban aquellas órdenes, las órdenes y dedicatorias de oración del joven. Con sus ojos muertos y de rostro perfecto de porcelana bella pero inexpresiva, era torcido después de todo.
Arrastró los dedos por la fina silueta del instrumento – No toco para nadie.- develó, observando dentro de aquellas orbes tan profundas y serias. Contradictoria era su maldad a la belleza pura que irradiaba aquel ser, con su pequeño y delgado cuerpo, con su juventud y sus labios preciosos. Sabrosos se conservaban serios como el resto del cuerpo mismo que acechaba sin razón, un cuerpo que podría obtener a cualquier otro músico, podría pagar a cualquier otro, y que resultase y fuese mejor. Más sincero con su música que uno que solo la utiliza para llorar. Vaya que métodos, era egoísta y cruel, resultaba injusto para el propio artefacto, que recibía un abrazo frió a cambio de transformarse en gotas y en consuelo.
– No deseo tocar para ti.- Los rastros de molestia eran imposibles, vanos de camuflar. Mordió el labio rendido, ya no tan relajado en la extensión del suave lecho, que era tan exquisito y refinado como todo lo demás que le rodeaba.
Sin importar cuan calma se hallase ahora la criatura, seguía en pie, su amenaza latente. Quien pensaba ser o que poder creía ostentar pasaba más allá de la mente de Dietrich, basta y lejana eran estas junto con su imaginación… ¿Y cuanto deseaban ver los suyos ojos?
Se marcharía, no iría a tocar el instrumento por sanidad del mismo. Se colocó de pie.
Observaba algo desafiante a la figura más pequeña e hizo reposar no muy lejana a la caja de violada música, no sin interés y precaución y amor…amor. Que nada malo le sucediese.
Y solo permaneció mudo y quieto y atento a los movimientos del veloz y frió atentador… ¿carismático era? … algo de atrayente tenía lo de perpetrador del niño.
Era torcido después de todo
El muchacho de porcelana tan bella….
No logró moverse más allá.
Solo en la mente había ruido... acudían aquellas palabras y resonaban aquellas órdenes, las órdenes y dedicatorias de oración del joven. Con sus ojos muertos y de rostro perfecto de porcelana bella pero inexpresiva, era torcido después de todo.
Arrastró los dedos por la fina silueta del instrumento – No toco para nadie.- develó, observando dentro de aquellas orbes tan profundas y serias. Contradictoria era su maldad a la belleza pura que irradiaba aquel ser, con su pequeño y delgado cuerpo, con su juventud y sus labios preciosos. Sabrosos se conservaban serios como el resto del cuerpo mismo que acechaba sin razón, un cuerpo que podría obtener a cualquier otro músico, podría pagar a cualquier otro, y que resultase y fuese mejor. Más sincero con su música que uno que solo la utiliza para llorar. Vaya que métodos, era egoísta y cruel, resultaba injusto para el propio artefacto, que recibía un abrazo frió a cambio de transformarse en gotas y en consuelo.
– No deseo tocar para ti.- Los rastros de molestia eran imposibles, vanos de camuflar. Mordió el labio rendido, ya no tan relajado en la extensión del suave lecho, que era tan exquisito y refinado como todo lo demás que le rodeaba.
Sin importar cuan calma se hallase ahora la criatura, seguía en pie, su amenaza latente. Quien pensaba ser o que poder creía ostentar pasaba más allá de la mente de Dietrich, basta y lejana eran estas junto con su imaginación… ¿Y cuanto deseaban ver los suyos ojos?
Se marcharía, no iría a tocar el instrumento por sanidad del mismo. Se colocó de pie.
Observaba algo desafiante a la figura más pequeña e hizo reposar no muy lejana a la caja de violada música, no sin interés y precaución y amor…amor. Que nada malo le sucediese.
Y solo permaneció mudo y quieto y atento a los movimientos del veloz y frió atentador… ¿carismático era? … algo de atrayente tenía lo de perpetrador del niño.
Era torcido después de todo
El muchacho de porcelana tan bella….
No logró moverse más allá.
Dietrich- P e o p l e

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Fecha de inscripción: 08/09/2008
Re: Suave Luz de Vela
Casi alterado por la rotunda negativa, viendo sus contemplaciones y deseos desvanecerse frente a sus ojos, medio apretó los puños en un vano intento por contenerse. No era esta la primera vez que alguien le desobedecía, pero sí que le negaran uno de los contados placeres que solía regalarse en las tormentosas noches de sueños inacabables. No había, entonces, razón alguna para dejarle ir con vida si no iba a cumplir su voluntad. Sin embargo, así asesino y traidor de sus emociones, se acercó a él tan finamente, con el silencio pendiendo de sus ropajes, y arrodillado como un ciervo herido, le observó con sus ojos apagados y escurridizos.
-¿Qué debo hacer entonces?- cuestionó débilmente pero de forma autoritaria, como todo en él que desprendía un vaho perturbador de inocencia atravesada con ironía y mandato- Para que toques para mí, ¿cómo de debo convencerte? Dime lo que quieres y te lo daré... Tan sólo te pido una pieza.
-¿Qué debo hacer entonces?- cuestionó débilmente pero de forma autoritaria, como todo en él que desprendía un vaho perturbador de inocencia atravesada con ironía y mandato- Para que toques para mí, ¿cómo de debo convencerte? Dime lo que quieres y te lo daré... Tan sólo te pido una pieza.

Lucien- Italianos

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