Noche de bodas.
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Noche de bodas.
Le había vencido la tentación de ir ahí antes que a cualquier otro sitio, el lugar en donde pasaron su primera e inolvidable noche. Exactamente en la misma habitación. Simplemente Alex tenía que tomarlo nuevamente ahí, donde los primeros e indecisos pasos fueron dados, por ambos. ¡Tanto tiempo atrás!
Lo empujó contra la puerta nada más salir del elevador, besando sus labios con fiereza. Abriendo con suma dificultad la puerta para a trompicones entrar sin romper el beso, y el roce de sus despiertos miembros, con sus caderas pegadas la una a la otra. Se separó aspirando aire, dejando caer el abrigo de sus manos, deshaciéndose de sus zapatos.
-¡Te amo! -Exclamó con el brillo de amor y lujuria en sus ojos. Sonriendo con absoluta felicidad. -Hazme el amor, Alex. Dulcemente... Para que al final de todo, aunque sólo nos acordemos de nuestros cuerpos... ya no haya que mirar atrás. -Le abrió el cierre del pantalón, haciendo desaparecer su jersey sin quitar sus ojitos de las azules orbes de su esposo. Empujándolo levemente hacia la cama, llevándose en el proceso algún jarrón. -No hagas caso a mis ruegos, vuélveme loco con la dulzura y tus cuidados, con tus embestidas lentas pero profundas. No escuches mi voz rogándote por más fuerza, más rapidez. No lo hagas... -le susurraba al oído, seguro que perdería la cabeza una vez estuviera en el paraíso del placer. Y ya nada importaría. ¡Pero importaba!
Lo empujó contra la puerta nada más salir del elevador, besando sus labios con fiereza. Abriendo con suma dificultad la puerta para a trompicones entrar sin romper el beso, y el roce de sus despiertos miembros, con sus caderas pegadas la una a la otra. Se separó aspirando aire, dejando caer el abrigo de sus manos, deshaciéndose de sus zapatos.
-¡Te amo! -Exclamó con el brillo de amor y lujuria en sus ojos. Sonriendo con absoluta felicidad. -Hazme el amor, Alex. Dulcemente... Para que al final de todo, aunque sólo nos acordemos de nuestros cuerpos... ya no haya que mirar atrás. -Le abrió el cierre del pantalón, haciendo desaparecer su jersey sin quitar sus ojitos de las azules orbes de su esposo. Empujándolo levemente hacia la cama, llevándose en el proceso algún jarrón. -No hagas caso a mis ruegos, vuélveme loco con la dulzura y tus cuidados, con tus embestidas lentas pero profundas. No escuches mi voz rogándote por más fuerza, más rapidez. No lo hagas... -le susurraba al oído, seguro que perdería la cabeza una vez estuviera en el paraíso del placer. Y ya nada importaría. ¡Pero importaba!
Seth- P e o p l e

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Re: Noche de bodas.
Había aceptado sin decir palabra en contra de ese plan, con esta noche, no solo empezaba su matrimonio, dejaban, atrás también ambos partes de un pasado que era mejor dejar ahí, entre sabanas sucias y solo en olvido.
Solo le acariciaba el cuerpo con pasión cada que se besaban con hambre, sin importarle el ruido de las cosas rotas, jadeando de deseo ante esa noche que se mostraba ante ellos. Cayó a la cama, también ya quitándose esa estorbosa ropa y acabo por quitarse toda, arrancándosela a su esposo también con fervor. Se incoo en la cama, dejándolo a él también hincado y le abrazo contra de si para besarlo en los labios, deslizando sus manos por su delgado cuerpo y dejando que sus erecciones se rozaran despacio
-Me costara no hacerte el amor con fuerza…Te deseo demasiado, pero lo hare si tú me lo pides.
Susurro a su oído, para verlo a esos bellos ojos azules, tan llenos de amor y pasión, como estaban los suyos. Destendio , recostándole dentro de las sabanas, quería hacerle el amor esta vez entre ellas. Se metió entre sus piernitas, bajando con sus besos por sus hombros, sus pezones con los que se detuvo a disfrutarles un momento, jalándoles leve con sus dientes. Una de sus manos acariciaba esos suaves muslos que solían cobijarle cada noche, mientras la otra acariciaba suave su rostro, sin dejar ningún detalle de su carita sin delinear
-te amo, Seth…Te amo tanto, mi pequeño consorte
Solo le acariciaba el cuerpo con pasión cada que se besaban con hambre, sin importarle el ruido de las cosas rotas, jadeando de deseo ante esa noche que se mostraba ante ellos. Cayó a la cama, también ya quitándose esa estorbosa ropa y acabo por quitarse toda, arrancándosela a su esposo también con fervor. Se incoo en la cama, dejándolo a él también hincado y le abrazo contra de si para besarlo en los labios, deslizando sus manos por su delgado cuerpo y dejando que sus erecciones se rozaran despacio
-Me costara no hacerte el amor con fuerza…Te deseo demasiado, pero lo hare si tú me lo pides.
Susurro a su oído, para verlo a esos bellos ojos azules, tan llenos de amor y pasión, como estaban los suyos. Destendio , recostándole dentro de las sabanas, quería hacerle el amor esta vez entre ellas. Se metió entre sus piernitas, bajando con sus besos por sus hombros, sus pezones con los que se detuvo a disfrutarles un momento, jalándoles leve con sus dientes. Una de sus manos acariciaba esos suaves muslos que solían cobijarle cada noche, mientras la otra acariciaba suave su rostro, sin dejar ningún detalle de su carita sin delinear
-te amo, Seth…Te amo tanto, mi pequeño consorte
Alexander- Organizatsiya

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Re: Noche de bodas.
Jadeó arqueándose contra él. Sus pezones estimulados y torturados de las anteriores sesiones, le sometían a un doloroso placer, aumentando cada pequeño placer que pudieran propocionarle aquellos dientes. Instintivamente sus manos ocuparon su lugar en la espalda de su esposo; amplia y poderosa. Sus piernas se abrieron, dejándole más espacio a su amante, o quizás, buscando que esos dedos abarcaran más piel que acariciar. Sus labios, desocupados, prodiguiaron ligeros besos sobre los dedos que los acariciaron, sonriéndole con dulzura y picardía por igual. Sus mejillas se encendieron, sonrojándose demasiado levemente, llegando a ser confundido por un simple rubor de la excitación.
-Me vuelves loco, cielo. Loco de amor. -Recorrió con delicadeza su piel, besando su hombro. Subiendo sus labios hacia su oído. Recordando de pronto, con una sonrisa que encontraba a añorar el pircing en la lengua de su amado. Con la eterna diversión que le daba verle tan rebelde. Y la excitación en cuanto esa lengua recorría alguna parte de su cuerpo. Pero bueno, era un detalle que más tarde pediría. - Tómame, Alex, con fuerza. -
¡Qué fácil se le había olvidado su convicción! No podía hacer nada para contrarestar los deseos y las ansias que le provocaba su esposo. Movió sus caderas con la intención de hacerle abandonar la fe en sus propias palabras. Pero al no encontrar el roce con el miembro de su esposo, bajó una de sus manos hacia allí, tomando la erección entre sus dedos, acariciando el glande antes de proporcionarle una caricia más a su miembro. Y ahí seguiría su mano hasta que su amor cediese, si no era que le impedían movimiento alguno... Y aún así, habría forma de enloquecer a su esposo.
-Me vuelves loco, cielo. Loco de amor. -Recorrió con delicadeza su piel, besando su hombro. Subiendo sus labios hacia su oído. Recordando de pronto, con una sonrisa que encontraba a añorar el pircing en la lengua de su amado. Con la eterna diversión que le daba verle tan rebelde. Y la excitación en cuanto esa lengua recorría alguna parte de su cuerpo. Pero bueno, era un detalle que más tarde pediría. - Tómame, Alex, con fuerza. -
¡Qué fácil se le había olvidado su convicción! No podía hacer nada para contrarestar los deseos y las ansias que le provocaba su esposo. Movió sus caderas con la intención de hacerle abandonar la fe en sus propias palabras. Pero al no encontrar el roce con el miembro de su esposo, bajó una de sus manos hacia allí, tomando la erección entre sus dedos, acariciando el glande antes de proporcionarle una caricia más a su miembro. Y ahí seguiría su mano hasta que su amor cediese, si no era que le impedían movimiento alguno... Y aún así, habría forma de enloquecer a su esposo.
Seth- P e o p l e

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Re: Noche de bodas.
-No, tendrás que soportar, cumpliré mi parte del trato…Te hare el amor con fuerza más tarde
Jadeo de placer al sentir la manita de Seth en su erección, para con una sonrisa maliciosa girarle boca abajo y dejarle ver ese anito tan dilatado de todos sus encuentros pasados. Acaricio suave esa piel tan rojita, para apretar con algo de fuerzas esas nalguitas tan deliciosas que tenía su esposo,. Tomo una almohada, metiéndola bajo la cadera de Seth para levantarla un poco y abriéndole las piernas, comenzó a lamer su anito, percibiendo el leve sabor a jabón por su ducha, pero aun así, sabía a su esposo. Abrió su anito un poco con sus dedos, para meter la lengua ahí dentro, lo haría delirar antes de entrar de nuevo, por más que el deseara ya estar ahí dentro. Soltaba lengüetadas suaves a su anito, metiendo su lengua dentro y acabo por voltearle de nuevo, metiendo a su boca el miembro erecto de su esposo, lamiéndolo por completo, apretando sus testículos
-Te he hecho el amor muchas veces, pero me sigues pareciendo igual de delicioso que la primera vez que te tuve, justo en esta cama.
Le hizo las piernitas hacia atrás, para bajar sus lengüetadas de su erección, chupando la punta, sus testículos, dándole mordiditas, hasta su anito. Subió a su vientre, besándolo leve, hasta subir a sus labios, los cuales devoro con ansias, entrelazando sus lenguas en ese juego que a ambos les fascinaba, llevando sus manos arriba de su cabeza y penetrándole solo con la mitad de su erección, jadeando en sus labios, sin dejar de enredar su lengua con la de su esposo
Jadeo de placer al sentir la manita de Seth en su erección, para con una sonrisa maliciosa girarle boca abajo y dejarle ver ese anito tan dilatado de todos sus encuentros pasados. Acaricio suave esa piel tan rojita, para apretar con algo de fuerzas esas nalguitas tan deliciosas que tenía su esposo,. Tomo una almohada, metiéndola bajo la cadera de Seth para levantarla un poco y abriéndole las piernas, comenzó a lamer su anito, percibiendo el leve sabor a jabón por su ducha, pero aun así, sabía a su esposo. Abrió su anito un poco con sus dedos, para meter la lengua ahí dentro, lo haría delirar antes de entrar de nuevo, por más que el deseara ya estar ahí dentro. Soltaba lengüetadas suaves a su anito, metiendo su lengua dentro y acabo por voltearle de nuevo, metiendo a su boca el miembro erecto de su esposo, lamiéndolo por completo, apretando sus testículos
-Te he hecho el amor muchas veces, pero me sigues pareciendo igual de delicioso que la primera vez que te tuve, justo en esta cama.
Le hizo las piernitas hacia atrás, para bajar sus lengüetadas de su erección, chupando la punta, sus testículos, dándole mordiditas, hasta su anito. Subió a su vientre, besándolo leve, hasta subir a sus labios, los cuales devoro con ansias, entrelazando sus lenguas en ese juego que a ambos les fascinaba, llevando sus manos arriba de su cabeza y penetrándole solo con la mitad de su erección, jadeando en sus labios, sin dejar de enredar su lengua con la de su esposo
Alexander- Organizatsiya

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Re: Noche de bodas.
Se vio sorprendido por el repentino cambio, sin tiempo a protestar; apaciguada su voz por un jadeo. Sus manos se aferraron a las sábanas, estrujándolas entre sus dedos, al tiempo que por su garganta se deslizaban incoherentes y melodiosos sonidos; provocados por las lengüetadas dadas a su -más que ansioso por acción. - anito. Sentía cada una con sus respectivas descargas de placer. Y era increíble como su cuerpo cedía ante ello, en busca de más éxtasis descomunal. Maltratando a su garganta sin descanzo aparente para dejar de llenar la habitación de jadeos, gemidos y sollozos interrumpidos.
Arqueó su cuerpo, gimiendo más alto, cerrando sus ojitos al tiempo que echaba la cabeza hacia atrás. Era paralizante aquel placer, limitando su cuerpo a los movimientos de cadera que buscaba por más, y a su pecho subir y bajar guiado por su acelerada respiración. Mordió dos de sus dedos, para retener su voz, sin conseguir nada más que sus dedos fueron mordidos con fuerza. Más éstos mismos fueron retirados en cuanto las manoss de su esposo atraparon sus manos subiéndolas, bajo un agarre férreo. Correspondió a su beso sin mostrar inconveniente por aquello. No tenía el derecho de privarlos, -a ambos- de aquel juego placentero en que participaban sus lenguas y labios. Intercambiando más que saliva, también, ahogando sus gemidos desesperados. Moviendo sus caderas con la intención de deslizar más aquel miembro dentro de él. Sus piernas rodearon su cintura. "¡Fuerte!"
-Alex... -suplicó rozando con sus labios su oído. Intentando deshacer el agarre de sus manos, sin conseguir siquiera moverlas unos centímetros. Su marido tenía una gran fuerza en comparación a la suya. Abrió los ojitos, mirando aquel rostro sublime. -Alex... por favor. -Otro movimiento de caderas, acompañado de la pequeña elevación de su cuerpo para hacer contacto con la piel de su esposo. ¡Adoraba el contacto! Pero necesitaba un ritmo salvaje. Se desmoronaba si su esposo no lo hacía así. "Por favor, por favor... ¡Fuerte! ¡Rápido! ¡Salvaje!"
Arqueó su cuerpo, gimiendo más alto, cerrando sus ojitos al tiempo que echaba la cabeza hacia atrás. Era paralizante aquel placer, limitando su cuerpo a los movimientos de cadera que buscaba por más, y a su pecho subir y bajar guiado por su acelerada respiración. Mordió dos de sus dedos, para retener su voz, sin conseguir nada más que sus dedos fueron mordidos con fuerza. Más éstos mismos fueron retirados en cuanto las manoss de su esposo atraparon sus manos subiéndolas, bajo un agarre férreo. Correspondió a su beso sin mostrar inconveniente por aquello. No tenía el derecho de privarlos, -a ambos- de aquel juego placentero en que participaban sus lenguas y labios. Intercambiando más que saliva, también, ahogando sus gemidos desesperados. Moviendo sus caderas con la intención de deslizar más aquel miembro dentro de él. Sus piernas rodearon su cintura. "¡Fuerte!"
-Alex... -suplicó rozando con sus labios su oído. Intentando deshacer el agarre de sus manos, sin conseguir siquiera moverlas unos centímetros. Su marido tenía una gran fuerza en comparación a la suya. Abrió los ojitos, mirando aquel rostro sublime. -Alex... por favor. -Otro movimiento de caderas, acompañado de la pequeña elevación de su cuerpo para hacer contacto con la piel de su esposo. ¡Adoraba el contacto! Pero necesitaba un ritmo salvaje. Se desmoronaba si su esposo no lo hacía así. "Por favor, por favor... ¡Fuerte! ¡Rápido! ¡Salvaje!"
Seth- P e o p l e

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Re: Noche de bodas.
-No, me dijiste que no me rindiera y no lo hare
Le dijo con sus mejillas sonrojadas de nueva cuenta ante el éxtasis que recorría su cuerpo, para acabar de entrar, gimiendo de placer puro. Salió despacio, para entrar de la misma manera, comenzando un ritmo lento, pero bastante delicioso de dejarles sentir por completo cada sensación cuando le embestía. Soltó sus manos, para tomarle de la cadera y mantenerle arriba para placer de ambos, gimiendo sin detener ni uno de esos sonidos que escapaban de sus labios al hacerle el amor a su esposo.
Le mordió con suavidad el cuello, dejándole una marca aún mas notoria de la que traía, solo acelerando un poco sus embestidas, metiendo hasta el fondo del ano de su esposo su miembro, que amaba ser cobijado por esas paredes cálidas.
Sabia mas que nadie cuanto detestaba Seth que le hiciera el amor con calma, desde esa primera noche se había quejado de ello, pero el amaba disfrutarle unos segundos mas de lo que los que tenia cuando se lo hacía con fuerza y rapidez. Se levanto de la cama, quedándose hincado y con el cuerpo de su esposo ahun en sus manos, moviendo con mucha facilidad ese cuerpecito tan delgado sobre su erección, asi el se quedaba con todo el trabajo, mientras su esposo solo tenía que disfrutar
Le dijo con sus mejillas sonrojadas de nueva cuenta ante el éxtasis que recorría su cuerpo, para acabar de entrar, gimiendo de placer puro. Salió despacio, para entrar de la misma manera, comenzando un ritmo lento, pero bastante delicioso de dejarles sentir por completo cada sensación cuando le embestía. Soltó sus manos, para tomarle de la cadera y mantenerle arriba para placer de ambos, gimiendo sin detener ni uno de esos sonidos que escapaban de sus labios al hacerle el amor a su esposo.
Le mordió con suavidad el cuello, dejándole una marca aún mas notoria de la que traía, solo acelerando un poco sus embestidas, metiendo hasta el fondo del ano de su esposo su miembro, que amaba ser cobijado por esas paredes cálidas.
Sabia mas que nadie cuanto detestaba Seth que le hiciera el amor con calma, desde esa primera noche se había quejado de ello, pero el amaba disfrutarle unos segundos mas de lo que los que tenia cuando se lo hacía con fuerza y rapidez. Se levanto de la cama, quedándose hincado y con el cuerpo de su esposo ahun en sus manos, moviendo con mucha facilidad ese cuerpecito tan delgado sobre su erección, asi el se quedaba con todo el trabajo, mientras su esposo solo tenía que disfrutar
Alexander- Organizatsiya

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Re: Noche de bodas.
Nuevamente su protesta fue sustituída por placer, estremeciendo su cuerpo, teniéndole al fin dentro de él, al completo. No le era fácil soportar aquel ritmo lento y pausado. Con todo el placer, y los detalles municiosos que percibía su piel, llenándole junto con cada embestida. Pero era igualmente exasperante. Disfrutaba de ello, pero a la vez, egoístamente quería que cada poro de su piel lo sintiera con la fuerza que lo caracterizaba, el dominante ser que era, el poder que tenía sobre él. Como si nada pudiera, más tarde, quitarle el aroma de su esposo de su piel.
-No...-gimió roncamente. - No ..sabía lo que quería... Alex.. -gimoteó. -Alex... cariño... ¡Hazlo!
Las manos de su esposo y esa posición, por más placentera que fuera, no le dejaban requerir lo que su cuerpo pedía a gritos, en una contradicción constante. Lo quería y lo odiaba. Apoyó sus manos en los hombros de Alex, clavándole sus uñas, para deshacerse de esa impotencia. Besándolo con fiereza y hambre, entre súplicas implantadas de por medio. Su anito también hacía su trabajo, abrazando aquel miembro e intentando tragarlo con glotonería. Demostrándole más y más cuanto lo deseaba tener siempre entre sus esfínteres. Se embriagó de su aroma, de un par de gotitas que liscaban por la piel de su rubio, bebiéndose su respiración.
-Alex... ¡Mmmm! -Era sorprenente cuantas veces había pronunciado su nombre. Cuanto aire había gastado en aquella ocasión para crear palabras y súplicas cargadas de éxtasis, en lugar de gemidos placenteros. - Fuerte... Más rápido.. -pidió. - Por favor.. .-rogó.
-No...-gimió roncamente. - No ..sabía lo que quería... Alex.. -gimoteó. -Alex... cariño... ¡Hazlo!
Las manos de su esposo y esa posición, por más placentera que fuera, no le dejaban requerir lo que su cuerpo pedía a gritos, en una contradicción constante. Lo quería y lo odiaba. Apoyó sus manos en los hombros de Alex, clavándole sus uñas, para deshacerse de esa impotencia. Besándolo con fiereza y hambre, entre súplicas implantadas de por medio. Su anito también hacía su trabajo, abrazando aquel miembro e intentando tragarlo con glotonería. Demostrándole más y más cuanto lo deseaba tener siempre entre sus esfínteres. Se embriagó de su aroma, de un par de gotitas que liscaban por la piel de su rubio, bebiéndose su respiración.
-Alex... ¡Mmmm! -Era sorprenente cuantas veces había pronunciado su nombre. Cuanto aire había gastado en aquella ocasión para crear palabras y súplicas cargadas de éxtasis, en lugar de gemidos placenteros. - Fuerte... Más rápido.. -pidió. - Por favor.. .-rogó.
Seth- P e o p l e

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Re: Noche de bodas.
Se rio entre gemidos, bien ya había sido demasiado de hacer sufrir a su esposo y de verlo rogar por que lo poseyera con mas fuerza. Le deposito en la cama de nueva cuenta, recostándose sobre de su cuerpo y abriéndole las piernitas, comenzó a adentrarse con mas fuerza en ese cuerpecito que se perlaba de sudor. Cubrió bien sus cuerpos, dejando su barbilla recargada en el hombro de su esposo, embistiéndole con más fuerza y profundidad, gimiendo como si no hubiera un mañana.
Beso sus labios con sensualidad, disfrutándoles, como si fuera esa primera vez que los había disfrutado. Mordisqueo suave su lóbulo de la oreja, dejándole sentir su respiración en su oído y sus fuertes gemidos. Ansiaba hacerle el amor en cada parte de esa habitación, pero comenzaría por esa cama, lugar donde su primer encuentro tuvo lugar.
Le sonrio con mechones de su rubio cabello pegado a su frente a causa del sudor, jadeando de deseo y apretó esas nalguitas entre sus manos, abriéndolas para poder acelerar un poco mas su ritmo
-ahh..amo tu carita roja de placer..mmm..ahg…luces tan sexy..
Beso sus labios con sensualidad, disfrutándoles, como si fuera esa primera vez que los había disfrutado. Mordisqueo suave su lóbulo de la oreja, dejándole sentir su respiración en su oído y sus fuertes gemidos. Ansiaba hacerle el amor en cada parte de esa habitación, pero comenzaría por esa cama, lugar donde su primer encuentro tuvo lugar.
Le sonrio con mechones de su rubio cabello pegado a su frente a causa del sudor, jadeando de deseo y apretó esas nalguitas entre sus manos, abriéndolas para poder acelerar un poco mas su ritmo
-ahh..amo tu carita roja de placer..mmm..ahg…luces tan sexy..
Alexander- Organizatsiya

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Re: Noche de bodas.
Desconectó por un momento totalmente del mundo. Gimiendo al haber obtenido al fin aquello que ansiaba tanto. Desplomándose entre las brumas de placer. Con ése mismo triplicándose ante los jadeos y gimidos de su esposo que recorrían cada una de sus células, haciéndolo temblar de puro éxtasis irrefrenable. Todos sus músculos respondían inconsientemente ante el toque, las veloces y intensas embestidas por las que perdía la cabeza y la capacidad de razonar.
¿Sexy? Ése era su marido a través de sus párpados entrecerrados, con las pupilas colmadas de la sensual y provocativa imagen de su esposo. Amado. Su piel hervía, con cada poro de su piel respirando el placer. Envolvió nuevamente su cintura con sus piernas, no queriendo tenerle lejos de él. Apegándolo más a su cuerpo, recibiendo más de aquel cálido aliento en su oído, junto con sus excitantes gemiditos. Estaba lejos de poder coordinar su mente con su boca, pero si hubiese estado capaz de hacerlo, no únicamente le hubiera susurrado con placer cuanto amaba su voz entrecortada por el placer hablarle, las gotitas de sudor que caían sobre su cuerpo, las manos que solían estrujar sus nalgas, y dominarlo por completo... Que su cuerpo respondía únicamente a su toque, a su voz... su maldita voz que lo enloqucía...
-¡Alex...! -y su maldito nombre grabado en sus labios como exclusivo sollozo de placer. - ...Sig-gue hablan...do... -Quería que esa misma voz le llevase a las puertas del cielo, con las palabras que hubieran sido dichas en sus oídos, incrustadas en su mente, como partida de todo ello; partida del placer.
¿Sexy? Ése era su marido a través de sus párpados entrecerrados, con las pupilas colmadas de la sensual y provocativa imagen de su esposo. Amado. Su piel hervía, con cada poro de su piel respirando el placer. Envolvió nuevamente su cintura con sus piernas, no queriendo tenerle lejos de él. Apegándolo más a su cuerpo, recibiendo más de aquel cálido aliento en su oído, junto con sus excitantes gemiditos. Estaba lejos de poder coordinar su mente con su boca, pero si hubiese estado capaz de hacerlo, no únicamente le hubiera susurrado con placer cuanto amaba su voz entrecortada por el placer hablarle, las gotitas de sudor que caían sobre su cuerpo, las manos que solían estrujar sus nalgas, y dominarlo por completo... Que su cuerpo respondía únicamente a su toque, a su voz... su maldita voz que lo enloqucía...
-¡Alex...! -y su maldito nombre grabado en sus labios como exclusivo sollozo de placer. - ...Sig-gue hablan...do... -Quería que esa misma voz le llevase a las puertas del cielo, con las palabras que hubieran sido dichas en sus oídos, incrustadas en su mente, como partida de todo ello; partida del placer.
Seth- P e o p l e

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Re: Noche de bodas.
Como le pedía hablar cuando de su garganta no escapaban más que gemidos, jadeos y sonidos guturales? Estaba drogado de placer, de ese aroma que su esposo dejaba salir cuando lo poseía. De esas feromonas que lo volvían un animal salvaje cuando tenía a su disposición a su pequeña compañeras. Se sentía como un enorme felino, el cual solo estaba a disposición de su hembra solo para ella. Y que aunque le dejaba sentir esa bestialidad tan suya, se volvía un manso gatito a los pies de su consorte.
Lo embestía con fuerza, tan profundo, , sintiendo esas corrientes eléctricas recorrerle el cuerpo cuando estaba en la cima del placer. Su pene se sentía palpitar frente a sus conductos seminales llenarse ante el eminente orgasmo. De nuevo lo dejaría lleno de si, marcado como eso que era, su consorte, su compañero, su todo y el cual amaba dejando plagado de su aroma, de su esencia para que ya nadie se atreviera a siquiera mirarle
-Sethh…m…ahh..ahh…gime mi nombre mas fuerte! Aprieta mas tu anito…
Se empujaba con fuerza contra el cuerpecito delgado de su marido, queriéndole llenar hasta el fondo, como decía Seth, como intentándole preñar. Solo eso le faltaba, dejar su semilla en ese cuerpo y que cargara a su hijo…Daba gracias que no podía, ya que conociéndose y su mas que buena vida sexual, Seth la pasaría en cinta..
Lo embestía con fuerza, tan profundo, , sintiendo esas corrientes eléctricas recorrerle el cuerpo cuando estaba en la cima del placer. Su pene se sentía palpitar frente a sus conductos seminales llenarse ante el eminente orgasmo. De nuevo lo dejaría lleno de si, marcado como eso que era, su consorte, su compañero, su todo y el cual amaba dejando plagado de su aroma, de su esencia para que ya nadie se atreviera a siquiera mirarle
-Sethh…m…ahh..ahh…gime mi nombre mas fuerte! Aprieta mas tu anito…
Se empujaba con fuerza contra el cuerpecito delgado de su marido, queriéndole llenar hasta el fondo, como decía Seth, como intentándole preñar. Solo eso le faltaba, dejar su semilla en ese cuerpo y que cargara a su hijo…Daba gracias que no podía, ya que conociéndose y su mas que buena vida sexual, Seth la pasaría en cinta..
Alexander- Organizatsiya

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Re: Noche de bodas.
Y así lo hizo. Llamó su nombre no sólo con su voz, también con su cuerpo. Reclamándole como ahora le pertenecía; como su esposo, como el ser que tanto amaba. Y apretó sus esfínteres bajo toda la consciencia que poseía. Hasta que las propias descargas de placer no lo sumergieron en un aclaparador orgasmo, que acabó por añadirle un poco más de fuerza al abrazo que propinaban sus paredes, a sus uñas que se clavaban en la piel de su amado, y más extasiada fuerza a su garganta con un gemido que tenía nombre propio; Alex.
Absolutamente todo estalló en pequeñas lucecitas, incluso la bella imagen de su rubio, difuminada en sus pupilas. Su espalda se arqueó en un movimiento sin igual para Seth, sin importar el dolor. Se corrió con una fuerza abismal, sin siquiera esperarlo, que esa tortura resultaría de ese modo.
Se dejó caer sobre las sábanas, con un jadeo aún cargado de lujuria y orgasmo. Por unos segundos inconsciente, con la blancura bajo sus pestañas. Dejó sus piernas deshacer su abrazo alrededor de la cintura del mayor, y sus manos caer a cada lado de su cuerpo, respirando irregularmente. Mientras poco a poco iba recuperando la plena conciencia, y la sonrisa en sus labios.
-Te amo... Alex, mi esposo.. Sólo mío. -besó su frente, sus párpados cansados bajando a sus labios, en donde se tomó un tiempo para mimarlos un poco. En su cuerpo aún persistía esa sensación de placer dominarle, con pequeñitas descargas que no quería abandonarlo. "Mi esposo. Oficialmente mío." Ahora sí, bajo la lley, y el placer de los amantes.
Absolutamente todo estalló en pequeñas lucecitas, incluso la bella imagen de su rubio, difuminada en sus pupilas. Su espalda se arqueó en un movimiento sin igual para Seth, sin importar el dolor. Se corrió con una fuerza abismal, sin siquiera esperarlo, que esa tortura resultaría de ese modo.
Se dejó caer sobre las sábanas, con un jadeo aún cargado de lujuria y orgasmo. Por unos segundos inconsciente, con la blancura bajo sus pestañas. Dejó sus piernas deshacer su abrazo alrededor de la cintura del mayor, y sus manos caer a cada lado de su cuerpo, respirando irregularmente. Mientras poco a poco iba recuperando la plena conciencia, y la sonrisa en sus labios.
-Te amo... Alex, mi esposo.. Sólo mío. -besó su frente, sus párpados cansados bajando a sus labios, en donde se tomó un tiempo para mimarlos un poco. En su cuerpo aún persistía esa sensación de placer dominarle, con pequeñitas descargas que no quería abandonarlo. "Mi esposo. Oficialmente mío." Ahora sí, bajo la lley, y el placer de los amantes.
Seth- P e o p l e

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Re: Noche de bodas.
El rubio mayor poseyó ese cuerpo con ansias y fuerza hasta el ultimo segundo antes de que se viniera de golpe lo mas profundo de ese cuerpo que lo embriagaba con maestría. Lo único que lo detuvo de desplomarse por completo sobre su esposo fue una de sus manos que sostuvo su pecho unos segundos mientras acababa de eyacular dentro de Seth.
Recostó su cabeza en el pecho de su marido que le mostraba cuan acelerado estaba, como el mismo estaba. Suspiro, complacido hasta cada fibra de su cuerpo, sobando su mejilla contra esa tersa piel antes de salir de esas paredes tan cálidas y húmedas. Deslizo su lengua pro el cuerpo de su esposo, limpiando esas gotas de semana que lo habían ensuciado, tirándose a su lado después. Se hizo mechones de cabello fuera de sus ojos, sonriéndose complacido hasta la ultima de sus células, con la sabana apenas cubriendo sus cuerpos desnudos, sudados y complacidos.
-Y esa fue la primera vez que hacemos el amor como esposos…Creo que esta vez se sintió aun mas delicioso, no crees?
Deslizo una de sus manos por el cuerpo desnudo de su pequeño esposo, jalándole hacia el, para abrazarlo contra su cuerpo, besándole el cabello con amor. Le paso una de sus piernitas sobra una de las suyas, sintiendo como su semen salía aun mas de su entrada de esa manera
-Creo que hasta esta vez te deje aun mas lleno
Recostó su cabeza en el pecho de su marido que le mostraba cuan acelerado estaba, como el mismo estaba. Suspiro, complacido hasta cada fibra de su cuerpo, sobando su mejilla contra esa tersa piel antes de salir de esas paredes tan cálidas y húmedas. Deslizo su lengua pro el cuerpo de su esposo, limpiando esas gotas de semana que lo habían ensuciado, tirándose a su lado después. Se hizo mechones de cabello fuera de sus ojos, sonriéndose complacido hasta la ultima de sus células, con la sabana apenas cubriendo sus cuerpos desnudos, sudados y complacidos.
-Y esa fue la primera vez que hacemos el amor como esposos…Creo que esta vez se sintió aun mas delicioso, no crees?
Deslizo una de sus manos por el cuerpo desnudo de su pequeño esposo, jalándole hacia el, para abrazarlo contra su cuerpo, besándole el cabello con amor. Le paso una de sus piernitas sobra una de las suyas, sintiendo como su semen salía aun mas de su entrada de esa manera
-Creo que hasta esta vez te deje aun mas lleno
Alexander- Organizatsiya

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Re: Noche de bodas.
Cerró los ojos, acurrucándose contra él. Ronroneándo feliz contra su piel. Pasando una de sus manos en su pecho, apoyando cerca de ésa misma su mejilla. Sí, eso había sido delicioso, demasiado. Y su cuerpo lo había gaudido con cada uno de sus poros. ¿Porqué sería? ¿Porque era su primera vez como esposos, tal y como decía Alex? Sonrió. ¿A quien le importaba la respuesta? Él solamente quería ser amado de esa forma todos los días de su vida. Sentirse uno solo con el mayor.
-Umm... se siente rico. -No se movió, sintiendo como el semen de su esposo salía de su cuerpo. Lo dejó así. Ya habría tiempo de recuperar esa calidez dentro de si. -¿Sabes? -se incorporó ligeramente para verlo a los ojos, con sus manos a cada lado de su cabeza, y algunos mechones de pelo cayéndole sobre los ojos. -Quiero que te pongas ese pircing en la lengua, hace tiempo que no lo llevas, cielo. Además... -sonrió con diversión. - estoy anisoso por utilizar esos juegecitos que olvidamos...
Su mente ya estaba maquinando juegos y placeres sexuales. Tenía de todo en su cabecita, desde utencilios algo sadomasoquistas, hasta los óleos... Aunque claro, no olvidaba su manera tradicional y salvaje de hacer el amor, como acababan haciéndolo de todas formas. Y eso era demasiado gratificante.
-Umm... se siente rico. -No se movió, sintiendo como el semen de su esposo salía de su cuerpo. Lo dejó así. Ya habría tiempo de recuperar esa calidez dentro de si. -¿Sabes? -se incorporó ligeramente para verlo a los ojos, con sus manos a cada lado de su cabeza, y algunos mechones de pelo cayéndole sobre los ojos. -Quiero que te pongas ese pircing en la lengua, hace tiempo que no lo llevas, cielo. Además... -sonrió con diversión. - estoy anisoso por utilizar esos juegecitos que olvidamos...
Su mente ya estaba maquinando juegos y placeres sexuales. Tenía de todo en su cabecita, desde utencilios algo sadomasoquistas, hasta los óleos... Aunque claro, no olvidaba su manera tradicional y salvaje de hacer el amor, como acababan haciéndolo de todas formas. Y eso era demasiado gratificante.
Seth- P e o p l e

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Re: Noche de bodas.
-Pues puedo usarlo toda esta semana, que aquí solo estoy con mi esposo y mi jefa no volverá a reñirme por traerlo con un cliente…Pero de verdad olvide quitármelo desde la noche…
Le sonrió, quitándole esos mechones de cabello que cubrían sus ojos, atrayéndolo sobre de si de un abrazo suave. Acariciaba su espaldita con amor, bajando de repente a sus nalguitas, solo haciendo figuritas con sus dedos sobre de ellas.
Mi ro el reloj, ya eran mas de las nueve de la noche y aun no habían comido nada, era mejor que comieran y descansaran un poco antes de jugar
-Comamos algo, asi también tomamos fuerzas para hacer los juegos que quieras, mi amor. Tu culito necesita descansar un poco, tenemos haciendo el amor desde la mañana y no quiero que te pase como esa vez que no podían moverte bien de lo hinchadito que quedo
Lo recostó en la cama, para sentarse y atraerle de nuevo hacia el, sentándolo en sus piernas mientras pedía algo de servicio al cuarto. Solo algunas frutas, una botella de vino y un pastel de crema…Colgó el teléfono y se rio para acostarle de nuevo en la cama, besándolo con esa hambre que parecía se había intensificado desde que habían firmado esos papeles de matrimonio. Se acomodo entre sus piernitas, besando todo su rostro y acariciándole suave sus piernitas
-Te comeré con crema, chico bonito…Y quien sabe, podemos ver su aún tu anito sabe igual de rico con fresa. Te amo demasiado, Seth, no puedo creer que al fin estamos casados…
Le sonrió, quitándole esos mechones de cabello que cubrían sus ojos, atrayéndolo sobre de si de un abrazo suave. Acariciaba su espaldita con amor, bajando de repente a sus nalguitas, solo haciendo figuritas con sus dedos sobre de ellas.
Mi ro el reloj, ya eran mas de las nueve de la noche y aun no habían comido nada, era mejor que comieran y descansaran un poco antes de jugar
-Comamos algo, asi también tomamos fuerzas para hacer los juegos que quieras, mi amor. Tu culito necesita descansar un poco, tenemos haciendo el amor desde la mañana y no quiero que te pase como esa vez que no podían moverte bien de lo hinchadito que quedo
Lo recostó en la cama, para sentarse y atraerle de nuevo hacia el, sentándolo en sus piernas mientras pedía algo de servicio al cuarto. Solo algunas frutas, una botella de vino y un pastel de crema…Colgó el teléfono y se rio para acostarle de nuevo en la cama, besándolo con esa hambre que parecía se había intensificado desde que habían firmado esos papeles de matrimonio. Se acomodo entre sus piernitas, besando todo su rostro y acariciándole suave sus piernitas
-Te comeré con crema, chico bonito…Y quien sabe, podemos ver su aún tu anito sabe igual de rico con fresa. Te amo demasiado, Seth, no puedo creer que al fin estamos casados…
Alexander- Organizatsiya

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Re: Noche de bodas.
Se dejaba acariciar con una ligera risa en sus labios. Amaba demasiado que el mayor le tratara de esa forma tan delicada y dulce. Con ese cariño que siempre le mostraba y que lo apegaba a él con cada gesto. ¡Lo amaba! Y por fin era libre de hacerlo sin ningún tipo de restricción. Abrió sus piernitas un poquito más, para que el mayor se acomodara en ellas a sus anchas, resigiendo su facciones con los dedos.
-Eso fue porque me dejaste abandonado durante un considerable tiempo.. y luego me tomaste durante todo el día. -bufó, dibujando un puchero falsamente ofendido. - Eso fue una cosa excepcional y jamás volverá a repetirse. No en vano fui prostituto por siete años. -sonrió, alejándole un poco de su cuerpo para alzarse, y con un rápido movimiento tomó sus pantalones. - Además.. tú sabes que éste culito es insasiable de ti.. -apretó una de sus nalgas, guiñándole un ojito.
Le fascinaba lo rápido del servicio de habitaciones. Y con dos saltitos tuvo sus pantalones puestos en sus caderas, y sin más se diriguió para abrir la puerta. De ese modo sensual y con las feromonas alrededor de él. Deshinbido y buen follado como se veía; con el pelo rebuelto y un ligero rubor en sus mejillas. Con los pantalones únicamente aguantándose en sus caderas, con el pecho al descubierto y una sonrisa tentadora en sus labios. Con un brillo en sus orbes, y sin algún otro pensamiento que no fuera sobre su esposo. Una imagen de doble hilo, tan provocativa e inocente a la vez.
Abrió la puerta, encontrándose con una sorprendida y a los pocos segundos depredadora mirada del muchacho que les traía el pedido. Se quedó ahí, con una ceja arqueada sin saber como reaccionar ante el repentino estatutismo del chico. Parpadeando ligeramente en esos segundos que parecían durar ya minutos. -Eh... ¿Serías tan amable de...? -indagó con una titubeante mirada, sañalando el carrito.
-Eso fue porque me dejaste abandonado durante un considerable tiempo.. y luego me tomaste durante todo el día. -bufó, dibujando un puchero falsamente ofendido. - Eso fue una cosa excepcional y jamás volverá a repetirse. No en vano fui prostituto por siete años. -sonrió, alejándole un poco de su cuerpo para alzarse, y con un rápido movimiento tomó sus pantalones. - Además.. tú sabes que éste culito es insasiable de ti.. -apretó una de sus nalgas, guiñándole un ojito.
Le fascinaba lo rápido del servicio de habitaciones. Y con dos saltitos tuvo sus pantalones puestos en sus caderas, y sin más se diriguió para abrir la puerta. De ese modo sensual y con las feromonas alrededor de él. Deshinbido y buen follado como se veía; con el pelo rebuelto y un ligero rubor en sus mejillas. Con los pantalones únicamente aguantándose en sus caderas, con el pecho al descubierto y una sonrisa tentadora en sus labios. Con un brillo en sus orbes, y sin algún otro pensamiento que no fuera sobre su esposo. Una imagen de doble hilo, tan provocativa e inocente a la vez.
Abrió la puerta, encontrándose con una sorprendida y a los pocos segundos depredadora mirada del muchacho que les traía el pedido. Se quedó ahí, con una ceja arqueada sin saber como reaccionar ante el repentino estatutismo del chico. Parpadeando ligeramente en esos segundos que parecían durar ya minutos. -Eh... ¿Serías tan amable de...? -indagó con una titubeante mirada, sañalando el carrito.
Seth- P e o p l e

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