Dulce (priv. Yanis)
Shadow Time :: NORTE :: Café Pushkin
Página 1 de 1. • Compartir •
Dulce (priv. Yanis)
Pateó la nieve bajo sus pies, furioso, provocando que la poca gente de la calle lo miraran con sorpresa. Los ignoró y siguió su recorrido en busca de algún establecimiento abierto a esas horas de la madrugada. Su refregó las manos contra sus desnudos brazos. Tenía frío y hambre, y su aliento convertido en un helado viento, no ayudaba.
Se relamió los labios sintiendo al instante el frío en ellos, y las pequeñas rompeduras que aparecieron al instante. Volvió a maldecir a sus padres y sus insaciables riñas. Reprimiéndose a si mismo, por seguir nuevamente sus impulsos y salir a la calle sólo con sus pantalones de cuero, y la camisa sin mangas a esas horas de la madrugada. ¡Las siete y media! Y sin su móvil... aquel quien hubiera podido salvarle de tantos inconvenientes... Sólo le había dado tiempo de coger su cartera. Santo cielo... ¿Cómo se suponía que iba a sobrevivir en ese mundo?
Poca gente había en las calles, moviéndose apresurados. Al menos no era el típico bullicio del día. Alzó con un movimiento brusco la cabeza al sentir que la nieve empezaba a caer y soltó un largo suspiro.
Al fin un café abierto se divisó ante sus ojos. Dio un pequeño saltito de alegría, alabado a quien quisiese que hubiera allá arriba por apiadarse de él. Entró con una sonrisa, decidido a calentarse. Su estómago gruñó y consideró la posibilidad de tomar algo, por una vez “normal” para almorzar, pero en el instante en que sus ojos se fijaron en los dulces ofrecidos, todo tipo de pensamiento racional se fue a dar un paseo. Tomaría dulce. Ya estaba decidido.
Una vez pedido todo lo deseado se desplomó en el cómodo asiento (o sofá, según cómo se mirase), echando la cabeza para atrás y cerrando los ojos. Preguntándose que iba a hacer en todo el día.
Se relamió los labios sintiendo al instante el frío en ellos, y las pequeñas rompeduras que aparecieron al instante. Volvió a maldecir a sus padres y sus insaciables riñas. Reprimiéndose a si mismo, por seguir nuevamente sus impulsos y salir a la calle sólo con sus pantalones de cuero, y la camisa sin mangas a esas horas de la madrugada. ¡Las siete y media! Y sin su móvil... aquel quien hubiera podido salvarle de tantos inconvenientes... Sólo le había dado tiempo de coger su cartera. Santo cielo... ¿Cómo se suponía que iba a sobrevivir en ese mundo?
Poca gente había en las calles, moviéndose apresurados. Al menos no era el típico bullicio del día. Alzó con un movimiento brusco la cabeza al sentir que la nieve empezaba a caer y soltó un largo suspiro.
Al fin un café abierto se divisó ante sus ojos. Dio un pequeño saltito de alegría, alabado a quien quisiese que hubiera allá arriba por apiadarse de él. Entró con una sonrisa, decidido a calentarse. Su estómago gruñó y consideró la posibilidad de tomar algo, por una vez “normal” para almorzar, pero en el instante en que sus ojos se fijaron en los dulces ofrecidos, todo tipo de pensamiento racional se fue a dar un paseo. Tomaría dulce. Ya estaba decidido.
Una vez pedido todo lo deseado se desplomó en el cómodo asiento (o sofá, según cómo se mirase), echando la cabeza para atrás y cerrando los ojos. Preguntándose que iba a hacer en todo el día.
Eliot Noir- P e o p l e

- Cantidad de envíos: 81
Edad: 19
Localización: Entre cuerpos sedientes de sexo
AVATAR:
Fecha de inscripción: 21/08/2008

Re: Dulce (priv. Yanis)
Se levantó a las siete, una hora realmente temprana en consonancia con el clima, si estuviera en un país más caluroso hubiera salido a las seis a correr para mantenerse en forma. Pero la nieve invitaba, más bien, a salir a caminar tranquilamente.
En el hotel no servían el desayuno hasta las ocho así que decidió que cuando encontrara un bar abierto ya comería algo.
Se entretuvo en alisar su pelo indómito y con las ansias de salir a ver la nieve se vistió con lo primero mínimamente conjuntado que halló; unos pantalones negros de cuero, un jersey verde oscuro y otra gabardina de calle, esta vez la escogió de un negro muy oscuro.
Salió a la calle se estremeció un momento por el frío y después jugó con los copos de nieve que se le deshacían entre los dedos en poco tiempo.
Era bueno en eso de orientarse y, dirección norte, entró en un establecimiento. Además de encontrarlo abierto a eso de las ocho menos cuarto se sorprendió de ver dentro el ser más hermoso que veía en mucho tiempo, el verde de sus hipnotizantes ojos y el oscuro pelo en contraste con la pálida piel le empujó a entrar sin tan siquiera fijarse en el nombre del local.
Sonó una delicada melodía, el tilín de las campillas de cristal, al abrir la puerta. Se embafó con el dulce y caliente aire.
No quitó los ojos del chico que estaba concentrado en su desayuno, se fijo en lo que comía y decidió traerle algo.
“Mmm...Ya sé: un pastel.”
Se inclinó por uno de chocolate con fresas y nata montada en el plato. Para él un bizcocho de albaricoque y una taza de chocolate caliente.
Él llevó el pastel para su nuevo amante, era optimista, y el camarero venía detrás suyo con el resto de la comanda. Se quitó su gabardina plegándola en su brazo libre, llegaron a la mesa del delicioso chico y quedando de caras a él ofreciéndole el pastel.
- Podría sentarme contigo y robarte un poco de tu precioso tiempo.- puso una de sus sonrisas seductoras. Cuantos fans hubieran matado por conseguir una sonrisa así dirigida a ellos- Espero que te guste el chocolate y – levantando el brazo con la gabardina- estar algo más caliente.
En el hotel no servían el desayuno hasta las ocho así que decidió que cuando encontrara un bar abierto ya comería algo.
Se entretuvo en alisar su pelo indómito y con las ansias de salir a ver la nieve se vistió con lo primero mínimamente conjuntado que halló; unos pantalones negros de cuero, un jersey verde oscuro y otra gabardina de calle, esta vez la escogió de un negro muy oscuro.
Salió a la calle se estremeció un momento por el frío y después jugó con los copos de nieve que se le deshacían entre los dedos en poco tiempo.
Era bueno en eso de orientarse y, dirección norte, entró en un establecimiento. Además de encontrarlo abierto a eso de las ocho menos cuarto se sorprendió de ver dentro el ser más hermoso que veía en mucho tiempo, el verde de sus hipnotizantes ojos y el oscuro pelo en contraste con la pálida piel le empujó a entrar sin tan siquiera fijarse en el nombre del local.
Sonó una delicada melodía, el tilín de las campillas de cristal, al abrir la puerta. Se embafó con el dulce y caliente aire.
No quitó los ojos del chico que estaba concentrado en su desayuno, se fijo en lo que comía y decidió traerle algo.
“Mmm...Ya sé: un pastel.”
Se inclinó por uno de chocolate con fresas y nata montada en el plato. Para él un bizcocho de albaricoque y una taza de chocolate caliente.
Él llevó el pastel para su nuevo amante, era optimista, y el camarero venía detrás suyo con el resto de la comanda. Se quitó su gabardina plegándola en su brazo libre, llegaron a la mesa del delicioso chico y quedando de caras a él ofreciéndole el pastel.
- Podría sentarme contigo y robarte un poco de tu precioso tiempo.- puso una de sus sonrisas seductoras. Cuantos fans hubieran matado por conseguir una sonrisa así dirigida a ellos- Espero que te guste el chocolate y – levantando el brazo con la gabardina- estar algo más caliente.
Última edición por Yanis el Jue Mar 19, 2009 10:03 pm, editado 1 vez
Yanis- P e o p l e

- Cantidad de envíos: 33
AVATAR:
Fecha de inscripción: 01/09/2008
Re: Dulce (priv. Yanis)
Sin interrumpir su apetitoso tragar de dulce, lo examinó de arriba a bajo, con el interés incrustado en sus ojos. Un chico claramente mayor que él le había dirigido la palabra. Bello. Pelo largo y lacio y una mirada casi lasciva... Muy de su tipo. Le agradaba lo que veía. El espécimen delante suyo era apetitoso, sabroso -no necesitaba ni probarlo...- atrayente, seductor y rico... Seguramente un nato conquistador. Algo le era familiar en su rostro, pero al no divisar referencia alguna, desechó tal pensamiento.
Dejó a un lado su trozo de pastel que estaba engullendo, sonriéndole. -Claro. Adelante. -mostró con la mano el asiento enfrente suyo, prácticamente al lado del pelirrojo. -Siéntate con confianza. -le dedicó una coqueta sonrisa mientras moldeaba su pose a la ocasión.
Su pose era vanidosa y provocativa, y sus ojos brillaban de ese modo...tan cautivador. Que te hacía sentir como una presa en manos del cazador.
El camarero puso en la mesa el pedido del pelirrojo y rápida y educadamente se despidió de ellos para regresar a trabajar. Eliot lo ignoró, como ignoraba a todo aquello que no era de su interés. A veces parecía un niño malcriado y desvergonzado. Aún así, siempre cerca de las puertas del cielo, cerca del glorioso placer.
-Eliot. El si lo prefieres. -ofreció al chico manteniendo su sonrisa y su tono de voz sugerente.-
Dejó a un lado su trozo de pastel que estaba engullendo, sonriéndole. -Claro. Adelante. -mostró con la mano el asiento enfrente suyo, prácticamente al lado del pelirrojo. -Siéntate con confianza. -le dedicó una coqueta sonrisa mientras moldeaba su pose a la ocasión.
Su pose era vanidosa y provocativa, y sus ojos brillaban de ese modo...tan cautivador. Que te hacía sentir como una presa en manos del cazador.
El camarero puso en la mesa el pedido del pelirrojo y rápida y educadamente se despidió de ellos para regresar a trabajar. Eliot lo ignoró, como ignoraba a todo aquello que no era de su interés. A veces parecía un niño malcriado y desvergonzado. Aún así, siempre cerca de las puertas del cielo, cerca del glorioso placer.
-Eliot. El si lo prefieres. -ofreció al chico manteniendo su sonrisa y su tono de voz sugerente.-
Eliot Noir- P e o p l e

- Cantidad de envíos: 81
Edad: 19
Localización: Entre cuerpos sedientes de sexo
AVATAR:
Fecha de inscripción: 21/08/2008

Re: Dulce (priv. Yanis)
Dejó tiempo al apetecible chico para que se deleitara examinando su cuerpo. Hubiera sido gracioso que El hubiera visto una de sus películas XXX gay y le reconociese, pero no fue el caso.
Él también aprovecho para fijarse en la bella figura del pelinegro sin ocultar que le gustaba lo que veía. Incluso incrementó lo lascivo de su mirada, la experiencia le había enseñado que era mejor mostrar la lujuria al otro.
Los ojos le cautivaron hasta el punto de sentirse una indefensa presa, tan sólo duró unos instantes, pero Eliot vatió el record con el rato que le hechizó.
Tomó asiento sin quitarle los ojos, más que delicioso de sonrisa angelical.
Yanis no se había dado cuenta, pero el camarero debía de haberse ido porque delante de él había su humeante chocolate y el dorado bizcocho.
El camarero había marchado entre deprimido y con ganas de matar a alguien. Ninguno de los ni le había dirigido una mirada y el pelirrojo fornido no le había dado propina.
-Que le den a la maldita pareja- murmuró mientras se tiraba en un taburé, para al rato siguiente continuar con sus tareas, atendiendo a otros.
Yanis rodeó con las manos la taza, primero le quemó un poco pero se acostumbró. No a todo el mundo le gustaba el roce helado de sus manos, se podría casi afirmar que sólo a sí mismo, y él lo sabía.
Su objetivo, que quedó cumplido, era calentarse las manos hasta una temperatura normal. No quería perder tan buen trofeo por un golpe de frío. ¿Quién a aquellos grados alrededor de cero iba con una sin mangas?
- De acuerdo, pues El, Yo soy Yanis- al tiempo que se ponía en pie- No soporto verte así. ¿Te importa hermoso?
Le puso su gabardina, le quedaba extrañamente grande pero bien. Parecía que a aquella divinidad le quedaría bien hasta un saco.
Colocó bien la solapa y subió con sus templadas manos, acariciando, por el cuello hasta la oreja y después, resiguiendo el hueso de la mandíbula, acercando sus rostros. Yanis con una mirada que invitaba a las puertas de la pasión del infierno y al glorioso placer del cielo.
Elevó un poco la barbilla y posó suavemente los labios, Tomó dos bocanadas del aire del otro relamiendo un poco, quizás era asustadizo y era mejor no arriesgarse.
- Más caliente así, espero.-El doble significado era obvio.
Él también aprovecho para fijarse en la bella figura del pelinegro sin ocultar que le gustaba lo que veía. Incluso incrementó lo lascivo de su mirada, la experiencia le había enseñado que era mejor mostrar la lujuria al otro.
Los ojos le cautivaron hasta el punto de sentirse una indefensa presa, tan sólo duró unos instantes, pero Eliot vatió el record con el rato que le hechizó.
Tomó asiento sin quitarle los ojos, más que delicioso de sonrisa angelical.
Yanis no se había dado cuenta, pero el camarero debía de haberse ido porque delante de él había su humeante chocolate y el dorado bizcocho.
El camarero había marchado entre deprimido y con ganas de matar a alguien. Ninguno de los ni le había dirigido una mirada y el pelirrojo fornido no le había dado propina.
-Que le den a la maldita pareja- murmuró mientras se tiraba en un taburé, para al rato siguiente continuar con sus tareas, atendiendo a otros.
Yanis rodeó con las manos la taza, primero le quemó un poco pero se acostumbró. No a todo el mundo le gustaba el roce helado de sus manos, se podría casi afirmar que sólo a sí mismo, y él lo sabía.
Su objetivo, que quedó cumplido, era calentarse las manos hasta una temperatura normal. No quería perder tan buen trofeo por un golpe de frío. ¿Quién a aquellos grados alrededor de cero iba con una sin mangas?
- De acuerdo, pues El, Yo soy Yanis- al tiempo que se ponía en pie- No soporto verte así. ¿Te importa hermoso?
Le puso su gabardina, le quedaba extrañamente grande pero bien. Parecía que a aquella divinidad le quedaría bien hasta un saco.
Colocó bien la solapa y subió con sus templadas manos, acariciando, por el cuello hasta la oreja y después, resiguiendo el hueso de la mandíbula, acercando sus rostros. Yanis con una mirada que invitaba a las puertas de la pasión del infierno y al glorioso placer del cielo.
Elevó un poco la barbilla y posó suavemente los labios, Tomó dos bocanadas del aire del otro relamiendo un poco, quizás era asustadizo y era mejor no arriesgarse.
- Más caliente así, espero.-El doble significado era obvio.
Yanis- P e o p l e

- Cantidad de envíos: 33
AVATAR:
Fecha de inscripción: 01/09/2008
Re: Dulce (priv. Yanis)
Le dejó cautivado por la sorpresa, con sus labios encarcelados por los del otro, y de pronto con su aliento compartido con esa extraña y gloriosa presencia. Era la primera vez que le robaban algo sin que antes hubiera dado pie a ello, o siquiera ofrecido la invitación. Su tacto extraño quedó grabado en sus labios por unos instantes. Como si un agradable frío se hubiera posado sobre ellos.
Atrás había quedado su réplica al calificativo de hermoso, perdido también con sus bocanadas de aire extraviadas. Lo miró, aún con los labios congelados en un silencio sorprendido. Habían tenido un acto cariñoso con él, esa hermosura era todo un cabellero. Le gustaban los tipos así; le cuidaban y le mimaban, si era lo que quería. Y ahora mismo no le venía nada mal aquello.
Amplió sus labios en una sonrisa, posándose mejor el abrigo del pelirrojo, sonriéndole, ahora sí, con invitación abierta. Apoyó sus codos en la mesa, y su barbilla en sus dedos cruzados.
-Por supuesto. -Afirmativo, con una sonrisa angelical. -Pero si no le importa... Sólo El. Nada de ... -se relamió los labios, tomando algún de sus dulces, y gesticulando despreoucpadamente con la mano. -Apelativos, sobrenombres, calificativos o lo que sea.. .Sólo El. -Se atrevió a robarle con su cucharita un poquito de chocolate caliente. -¿Yanis? Es un nombre desconocido para mí. Deduzco no es de por aquí... -sonrió, incitándole a contar más sobre él. Tenía todo el tiempo del mundo para escuchar, relativamente, hasta que se acabaran los dulces.
Atrás había quedado su réplica al calificativo de hermoso, perdido también con sus bocanadas de aire extraviadas. Lo miró, aún con los labios congelados en un silencio sorprendido. Habían tenido un acto cariñoso con él, esa hermosura era todo un cabellero. Le gustaban los tipos así; le cuidaban y le mimaban, si era lo que quería. Y ahora mismo no le venía nada mal aquello.
Amplió sus labios en una sonrisa, posándose mejor el abrigo del pelirrojo, sonriéndole, ahora sí, con invitación abierta. Apoyó sus codos en la mesa, y su barbilla en sus dedos cruzados.
-Por supuesto. -Afirmativo, con una sonrisa angelical. -Pero si no le importa... Sólo El. Nada de ... -se relamió los labios, tomando algún de sus dulces, y gesticulando despreoucpadamente con la mano. -Apelativos, sobrenombres, calificativos o lo que sea.. .Sólo El. -Se atrevió a robarle con su cucharita un poquito de chocolate caliente. -¿Yanis? Es un nombre desconocido para mí. Deduzco no es de por aquí... -sonrió, incitándole a contar más sobre él. Tenía todo el tiempo del mundo para escuchar, relativamente, hasta que se acabaran los dulces.
Eliot Noir- P e o p l e

- Cantidad de envíos: 81
Edad: 19
Localización: Entre cuerpos sedientes de sexo
AVATAR:
Fecha de inscripción: 21/08/2008

Re: Dulce (priv. Yanis)
La sola sonrisa que le dedicó después de aquel intercambio de alientos era un alivio, inconsciente, porque pensándolo bien no había mostrado signos de invitación.
-Estoy de acuerdo en llamarte El. Ya que por el simple hecho de que este nombre sea relacionado contigo hace que tenga el significado de un ser hermoso, divino, provocador e inteligente.
Hoy estaba especialmente adulador.
No podía sacar los ojos de encima de Eliot, perdón El (por si acaso...no sea que El salga de la mente de su user y se haga real), ejercía aquel típico magnetismo que hechizaba a Yanis. Pero no nos engañemos; lo máximo que había durado era una semana.
Ya lo decía Juan Zorrilla en Don Juan Tenorio <<uno (se entiende día) para enamorarlas, otro para abandonarlas, dos para sustituirlas y una hora para olvidarlas >>, sin embargo tenemos que en este caso Yanis era un Don Juan, pero con los hombres.
Escuchó las palabras parecidas a notas musicales de un piano tocando un nocturno que salían de los labios cortados por el frío de El. (Odiamos no poderle llamar Eliot, con lo lindo que es T^T)
- Arthur Conan Doyle seguro que te habría puesto junto a Sherlock Holmes por tu capacidad de deducción.- recordó algunos fragmentos de aquella grata novela, recordaba casi entero cada libro que había leído, volvió en seguida a la realidad - No soy de aquí, soy griego. Y estoy en Moscú por la gira de promoción de mi última película.
Yanis sacó unos palillos chinos del bolsillo de los pantalones, no eran demasiado largos, negros y con un hilo acabado en una borla de color rojo. Se hizo un rápido recogido en sus pelos de tacto casimir, no todos quedaron sujetos y dos mechones se posaron al lado de sus ojos haciéndolo parecido a una geisha, gracias a su blanquecina piel. Formando un contraste entre su hosco rostro y lo adorable que quedaba con el recogido japonés.
- Así es como iba a la película “Dark feelings & white roses”. Tuvo mucho éxito en América, pero dudo que hayas visto ninguna mía. ¿Me equivoco?
Apartando un momento la cuchara de El de su chocolate para tomarse un sorbo, prosiguió:
-Pero no me gusta hablar de mí - (ya, y yo me lo creo, con lo que le gusta enrollarse contando su vida) – ¿Y como eres tú, El?
-Estoy de acuerdo en llamarte El. Ya que por el simple hecho de que este nombre sea relacionado contigo hace que tenga el significado de un ser hermoso, divino, provocador e inteligente.
Hoy estaba especialmente adulador.
No podía sacar los ojos de encima de Eliot, perdón El (por si acaso...no sea que El salga de la mente de su user y se haga real), ejercía aquel típico magnetismo que hechizaba a Yanis. Pero no nos engañemos; lo máximo que había durado era una semana.
Ya lo decía Juan Zorrilla en Don Juan Tenorio <<uno (se entiende día) para enamorarlas, otro para abandonarlas, dos para sustituirlas y una hora para olvidarlas >>, sin embargo tenemos que en este caso Yanis era un Don Juan, pero con los hombres.
Escuchó las palabras parecidas a notas musicales de un piano tocando un nocturno que salían de los labios cortados por el frío de El. (Odiamos no poderle llamar Eliot, con lo lindo que es T^T)
- Arthur Conan Doyle seguro que te habría puesto junto a Sherlock Holmes por tu capacidad de deducción.- recordó algunos fragmentos de aquella grata novela, recordaba casi entero cada libro que había leído, volvió en seguida a la realidad - No soy de aquí, soy griego. Y estoy en Moscú por la gira de promoción de mi última película.
Yanis sacó unos palillos chinos del bolsillo de los pantalones, no eran demasiado largos, negros y con un hilo acabado en una borla de color rojo. Se hizo un rápido recogido en sus pelos de tacto casimir, no todos quedaron sujetos y dos mechones se posaron al lado de sus ojos haciéndolo parecido a una geisha, gracias a su blanquecina piel. Formando un contraste entre su hosco rostro y lo adorable que quedaba con el recogido japonés.
- Así es como iba a la película “Dark feelings & white roses”. Tuvo mucho éxito en América, pero dudo que hayas visto ninguna mía. ¿Me equivoco?
Apartando un momento la cuchara de El de su chocolate para tomarse un sorbo, prosiguió:
-Pero no me gusta hablar de mí - (ya, y yo me lo creo, con lo que le gusta enrollarse contando su vida) – ¿Y como eres tú, El?
Yanis- P e o p l e

- Cantidad de envíos: 33
AVATAR:
Fecha de inscripción: 01/09/2008
Re: Dulce (priv. Yanis)
Mantuvo su sonrisa permanente, sin desplazarla ni un milímetro de sus labios. Sorprendido y un tanto confundido; ¿le estaría tomando el pelo aquel chico, con aquella forma de elogio indirecto que había dado a su nombre?
Y aún estuvo menos seguro de todo ello ante la mención de Holmes. ¿Cómo podía estar seguro que no le estaba tomando el pelo realmente? Por eso su sonrisa imperturbable. Escondiendo lo que su paranoica mentecita maquinaba e imaginaba entorno aquellas palabras.
Fue sacado de su virtual realidad sin embargo, por la información proporcionada por los carnosos labios del pelirrojo. ¿Película? Y de repente sus ojos lo enfocaron de forma diferente. Con ese peculiar peinado, y sus rasgos más definidos que nunca... Lo visualizó en otro lugar, en otras circunstancias, en otro entorno.
Y a raíz de ese descubrimiento, sus labios se ensancharon en una sonrisa enigmática, al tiempo que su cucharita era torturada por sus inquietas manos. ¡Por supuesto que parecía conocerle! ¡Lo conocía!
-Creo... -Empezó dubitativo. - ¿No habrás protagonizado … ? -tragó, con una sonrisa que ya parecía decirlo todo; su entusiasmo por que así fuera. - Por casualidad... -rememoró rápidamente el nombre de la película. - ¿El cascabel rojo? -Nombrada así la película XXX gay, que había sido obligado a ver, -no sin cierto placer ante ello. - por uno de los casuales hombres con los que tenía sexo.
El brillo en sus ojos mostraba la inquietud por conocer la respuesta afirmativa, y la pregunta del mayor había sido, claramente dejada en el olvido.
Y aún estuvo menos seguro de todo ello ante la mención de Holmes. ¿Cómo podía estar seguro que no le estaba tomando el pelo realmente? Por eso su sonrisa imperturbable. Escondiendo lo que su paranoica mentecita maquinaba e imaginaba entorno aquellas palabras.
Fue sacado de su virtual realidad sin embargo, por la información proporcionada por los carnosos labios del pelirrojo. ¿Película? Y de repente sus ojos lo enfocaron de forma diferente. Con ese peculiar peinado, y sus rasgos más definidos que nunca... Lo visualizó en otro lugar, en otras circunstancias, en otro entorno.
Y a raíz de ese descubrimiento, sus labios se ensancharon en una sonrisa enigmática, al tiempo que su cucharita era torturada por sus inquietas manos. ¡Por supuesto que parecía conocerle! ¡Lo conocía!
-Creo... -Empezó dubitativo. - ¿No habrás protagonizado … ? -tragó, con una sonrisa que ya parecía decirlo todo; su entusiasmo por que así fuera. - Por casualidad... -rememoró rápidamente el nombre de la película. - ¿El cascabel rojo? -Nombrada así la película XXX gay, que había sido obligado a ver, -no sin cierto placer ante ello. - por uno de los casuales hombres con los que tenía sexo.
El brillo en sus ojos mostraba la inquietud por conocer la respuesta afirmativa, y la pregunta del mayor había sido, claramente dejada en el olvido.
Eliot Noir- P e o p l e

- Cantidad de envíos: 81
Edad: 19
Localización: Entre cuerpos sedientes de sexo
AVATAR:
Fecha de inscripción: 21/08/2008

Re: Dulce (priv. Yanis)
Disimuladamente su mano, cual araña, correteó por la mesa empujando la taza medio llena hasta territorio dulce. Había decidió que con un sorbo de chocolate tenia suficiente ya que El le endulzaba la velada y no quería que llegara al punto de ser empalagosa.
La preciosidad que tenía en su mesa parecía que dudaba en hacer una pregunta. Yanis procuró mostrarse atento y apoyó la cabeza en un muro de dedos huesudos. Al mostrarse El entusiasmado se le contagio la sonrisa; está cambió al terminar la intervención del pelinegro por una cara de grata sorpresa.
Así que tenía delante un pequeño pervertido. Recordaba El cascabel Rojo...Oh! Sí que lo recordaba...una gran experiencia. Aunque no era tan divertido delante de cámaras como la mayoría de la gente piensa. Sin embargo las horas extras, además cobradas, con la pareja de rodaje, los 5 extras y el guionista fueron realmente gratificantes. Hasta se había divertido con la cámara y un doble suyo; las presas quedaron espectaculares. Llenas de gemelos, incesto, perversión, lujuria y, como no podían faltar, cascabeles.
Si no iba errado algunos DVDs tuvieron el privilegio de una o dos tomas de esa sesión en los extras.
Sus ojos se transformaron en pozos de negra satisfacción que observando a El creaban una inestable fusión del compañero de cama en la película y la actual presa.
- Viéndote inspiras más, aunque eres muy semejante, que el mismo Hotasma para una de estos films – dándose cuenta de que probablemente no sabría el nombre del actor tuvo que añadir información - Hotasma es el muchacho con el que tenía la sesión de sexo principal de la película.
Al decir la última frase apareció el camarero a llevarse las pilas de platos con dulces restos que se acumulaban el la mesa, era el mismo camarero que antes y se quedó mirando a Yanis con su recogido japonés. Tuvo poco tiempo ya que con un ágil movimiento los cabellos corales cayeron como una cascada sobre los hombros de Yanis. Con el mismo movimiento retornó los palillos a los pantalones teniendo cuidado con las adorables borlitas.
El camarero suspiró ilusionado:
- ¡El cascabel rojo!
Aparentemente, aunque Yanis si escuchó, seguían sin prestarle atención, primero pensó en pedir un autógrafo, pero su fuero interno se lo desaconsejó y se marchó cargando casi una vajilla entera.
“Este local está lleno de adoradores, genial”- ¡Yanis pensando!
Volvió a centrarse en la mariposa que estaba envolviendo en su tela de araña, pronto estaría a punto de caramelo.
- En el hotel tengo objetos que, a parte de ayudarte a dejar la temperatura de un cubito, te van a parecer muy interesantes.
- Guardo el cascabel rojo que inspiró el guionista- pausa para crear tensión e intriga; su vida se había convertido en un constante escenario con una cávea más o menos llena de espectadores pendientes de espectáculo grotesco - para muchas -alargando graciosamente la u - cosas, entre ellas el título.
La preciosidad que tenía en su mesa parecía que dudaba en hacer una pregunta. Yanis procuró mostrarse atento y apoyó la cabeza en un muro de dedos huesudos. Al mostrarse El entusiasmado se le contagio la sonrisa; está cambió al terminar la intervención del pelinegro por una cara de grata sorpresa.
Así que tenía delante un pequeño pervertido. Recordaba El cascabel Rojo...Oh! Sí que lo recordaba...una gran experiencia. Aunque no era tan divertido delante de cámaras como la mayoría de la gente piensa. Sin embargo las horas extras, además cobradas, con la pareja de rodaje, los 5 extras y el guionista fueron realmente gratificantes. Hasta se había divertido con la cámara y un doble suyo; las presas quedaron espectaculares. Llenas de gemelos, incesto, perversión, lujuria y, como no podían faltar, cascabeles.
Si no iba errado algunos DVDs tuvieron el privilegio de una o dos tomas de esa sesión en los extras.
Sus ojos se transformaron en pozos de negra satisfacción que observando a El creaban una inestable fusión del compañero de cama en la película y la actual presa.
- Viéndote inspiras más, aunque eres muy semejante, que el mismo Hotasma para una de estos films – dándose cuenta de que probablemente no sabría el nombre del actor tuvo que añadir información - Hotasma es el muchacho con el que tenía la sesión de sexo principal de la película.
Al decir la última frase apareció el camarero a llevarse las pilas de platos con dulces restos que se acumulaban el la mesa, era el mismo camarero que antes y se quedó mirando a Yanis con su recogido japonés. Tuvo poco tiempo ya que con un ágil movimiento los cabellos corales cayeron como una cascada sobre los hombros de Yanis. Con el mismo movimiento retornó los palillos a los pantalones teniendo cuidado con las adorables borlitas.
El camarero suspiró ilusionado:
- ¡El cascabel rojo!
Aparentemente, aunque Yanis si escuchó, seguían sin prestarle atención, primero pensó en pedir un autógrafo, pero su fuero interno se lo desaconsejó y se marchó cargando casi una vajilla entera.
“Este local está lleno de adoradores, genial”- ¡Yanis pensando!
Volvió a centrarse en la mariposa que estaba envolviendo en su tela de araña, pronto estaría a punto de caramelo.
- En el hotel tengo objetos que, a parte de ayudarte a dejar la temperatura de un cubito, te van a parecer muy interesantes.
- Guardo el cascabel rojo que inspiró el guionista- pausa para crear tensión e intriga; su vida se había convertido en un constante escenario con una cávea más o menos llena de espectadores pendientes de espectáculo grotesco - para muchas -alargando graciosamente la u - cosas, entre ellas el título.
Yanis- P e o p l e

- Cantidad de envíos: 33
AVATAR:
Fecha de inscripción: 01/09/2008
Re: Dulce (priv. Yanis)
-¡Ja! ¡Lo sabía! -exclamó eufórico, celebrando su acierto con una pequeña carcajada divertida. El movimiento incontrolable de sus manos tambaleó peligrosamente la taza de chocolate con la que su piel se había rozado.
De nuevo, todo fue ignorado al encontrarse fuera de su círculo de interés; el chocolate, el camarero, hasta, sorprendentemente alguno que otro dulce. Le interesaban más los sedosos y profundos tonos de voz del pelirrojo enfrente de él. Se relamió los labios, extendiendo su sonrisa. Aunque ésta, segundos después, perdió parte de sus aires seductores. Una ligera mueca se formó en sus dulces facciones ante el nuevo cumplido. Por más indirecto que fuera.
-Esperemos entonces, que también sepa interpretar el papel protagonista mejor que él. -La mensión en su presencia de ese Hostama o como se llamase, le producía una sensación desagradable en el estómago, retorciéndole las entrañas como si se estuviera imaginando teniendo sexo con su hermano. -Mucho mejor que él. -Sonrió languinamente, su lengua rosada y pequeña sobresalió unos instantes relamiéndose sus delgados dedos, recorriendo su piel obscenamente, con un pequeño e inaudible gemido placentero para todo aquel oído que no fuera el de Yanis, chupando ligeramente la punta de éstos con evidente provocación sexual. Se removió en su sitio, acomodando la gabardina sobre sus hombros, endulzando sus labios con más dulce...
Sus ojos centellaron. -¿El cascabel? -Sus largas pestañas parpadearon con anticipación. De pronto sentía la boca reseca, y mucha sed. Mucha sed de perversiones. -¿Jugarás conmigo? - Su voz lo propuso de forma inocente, su torso se había inclinado hacia adelante con interés pronunciado.
Quién quisiera que fuera el hombre delante suyo, El deseaba que fuera su perdición durante las próximas horas. “Quiero que me hagas suplicar por más placer, ¿Serás capaz?” El mirar bajo sus pestañas lo retaba directamente a hacerlo sin prisas, sin contemplaciones, sin temer hacerle daño, sujetándole con las cuerdas de un placer rudo, vulgar e inquietante.
Se levantó con un estruendo silencioso de miradas que de inmediato se posaron sobre su cuerpo. Manteniéndose en su juego de chico de apariencia fácil e inocente, rodeó la mesa hasta llegar al mayor. Sonrisa, dedos y aliento, todo a la par, acariciaron la piel de la ajena mejilla. La voz rasposa, lenta y lujuriosa recitó en su oído.
-Quiero tu polla en mi culo, bombón. Quiero que me desgarres, que sientas el poder, el dominio sobre mi cuerpo. Quiero que sientas la agonía del gozo al tomarme, al partirme en dos... Que te sepas cautivado y sin salida ante mi voz lastimera, ante mi mirada suplicante y llena de lágrimas. -Expiró el deseo. Dejando que sus labios acariciaran su lóbulo. -Quiero que te sientes todo un pervertido al hacerme tragar cada gota de tu esencia. -Silencio.- ¿Lo harás precioso? ¿Te empalmarás en mí con ese gruñidito, mordiéndote los labios con satisfacción? ¿Jugarás conmigo? ¿Jugarás a un juego de orgasmos brutales? ¿Te atreves a poseerme, ya? -Lujuria o quizás impaciencia. No tenía todo el tiempo del mundo, o mejor dicho, lo tenía, pero no pensaba otorgárselo. - ¿Me mimarás? -Una mirada inocente lo acunó en sus irises.
Estaba plantado frente a él, sosteniendo la gabardina con una mano, sonriendo de forma petulante, con su pose arrogante e inofensiva. El perfume dulzón los envolvía a los dos en esa escena de película obscena, llena de imágenes pervertidas, impúdicas, sucias, de gemidos y sustancias viscosas que se entreveía a los segundos que el mayor se decidiese.
De nuevo, todo fue ignorado al encontrarse fuera de su círculo de interés; el chocolate, el camarero, hasta, sorprendentemente alguno que otro dulce. Le interesaban más los sedosos y profundos tonos de voz del pelirrojo enfrente de él. Se relamió los labios, extendiendo su sonrisa. Aunque ésta, segundos después, perdió parte de sus aires seductores. Una ligera mueca se formó en sus dulces facciones ante el nuevo cumplido. Por más indirecto que fuera.
-Esperemos entonces, que también sepa interpretar el papel protagonista mejor que él. -La mensión en su presencia de ese Hostama o como se llamase, le producía una sensación desagradable en el estómago, retorciéndole las entrañas como si se estuviera imaginando teniendo sexo con su hermano. -Mucho mejor que él. -Sonrió languinamente, su lengua rosada y pequeña sobresalió unos instantes relamiéndose sus delgados dedos, recorriendo su piel obscenamente, con un pequeño e inaudible gemido placentero para todo aquel oído que no fuera el de Yanis, chupando ligeramente la punta de éstos con evidente provocación sexual. Se removió en su sitio, acomodando la gabardina sobre sus hombros, endulzando sus labios con más dulce...
Sus ojos centellaron. -¿El cascabel? -Sus largas pestañas parpadearon con anticipación. De pronto sentía la boca reseca, y mucha sed. Mucha sed de perversiones. -¿Jugarás conmigo? - Su voz lo propuso de forma inocente, su torso se había inclinado hacia adelante con interés pronunciado.
Quién quisiera que fuera el hombre delante suyo, El deseaba que fuera su perdición durante las próximas horas. “Quiero que me hagas suplicar por más placer, ¿Serás capaz?” El mirar bajo sus pestañas lo retaba directamente a hacerlo sin prisas, sin contemplaciones, sin temer hacerle daño, sujetándole con las cuerdas de un placer rudo, vulgar e inquietante.
Se levantó con un estruendo silencioso de miradas que de inmediato se posaron sobre su cuerpo. Manteniéndose en su juego de chico de apariencia fácil e inocente, rodeó la mesa hasta llegar al mayor. Sonrisa, dedos y aliento, todo a la par, acariciaron la piel de la ajena mejilla. La voz rasposa, lenta y lujuriosa recitó en su oído.
-Quiero tu polla en mi culo, bombón. Quiero que me desgarres, que sientas el poder, el dominio sobre mi cuerpo. Quiero que sientas la agonía del gozo al tomarme, al partirme en dos... Que te sepas cautivado y sin salida ante mi voz lastimera, ante mi mirada suplicante y llena de lágrimas. -Expiró el deseo. Dejando que sus labios acariciaran su lóbulo. -Quiero que te sientes todo un pervertido al hacerme tragar cada gota de tu esencia. -Silencio.- ¿Lo harás precioso? ¿Te empalmarás en mí con ese gruñidito, mordiéndote los labios con satisfacción? ¿Jugarás conmigo? ¿Jugarás a un juego de orgasmos brutales? ¿Te atreves a poseerme, ya? -Lujuria o quizás impaciencia. No tenía todo el tiempo del mundo, o mejor dicho, lo tenía, pero no pensaba otorgárselo. - ¿Me mimarás? -Una mirada inocente lo acunó en sus irises.
Estaba plantado frente a él, sosteniendo la gabardina con una mano, sonriendo de forma petulante, con su pose arrogante e inofensiva. El perfume dulzón los envolvía a los dos en esa escena de película obscena, llena de imágenes pervertidas, impúdicas, sucias, de gemidos y sustancias viscosas que se entreveía a los segundos que el mayor se decidiese.
Eliot Noir- P e o p l e

- Cantidad de envíos: 81
Edad: 19
Localización: Entre cuerpos sedientes de sexo
AVATAR:
Fecha de inscripción: 21/08/2008

Re: Dulce (priv. Yanis)
Tuvo que cambiar momentáneamente su punto de atención para, con la increíble agilidad que le había dado la oportunidad de trabajar como doble para escenas de riesgo, hacer cesar el movimiento de la taza. Del dulce recipiente se derramaron unas gotas manchando de color terroso la inmaculada piel de su mano.
Le sirvió, este incidente, para volver algo del juego magníficamente efectivo de seducción que El usaba para convencerle que era mejor que aquella estrella del porno.
¿Por los designios de qué malvado dios no había pedido un bol de cerezas? Probablemente en medio de aquel frío eran difíciles de conseguir. Aunque Rusia perteneciera a uno de los países de mayor producción.
Le excitaban sobremanera lo que uno podía hacer con el rosado músculo normalmente encarcelado entre unos blancos dientes.
La primera vez que había visto a alguien haciendo un nudo con la cola de la cereza dentro de la boca fue en Italia; un provechoso viaje de negocios. Sólo que este nombre se lo ganaba porque los gastos iban a cargo de la empresa, a parte de eso era un viaje de placer, de mucho placer.
Con los gestos sumamente infantiles que realizaba El uno casi olvidaba los dobles sentidos que salían desde sus cuerdas vocales impulsadas por la movida e insaciable lengua.
Cuánto hacía que su acompañante había salido del mundo donde simplemente jugar con unas esposas tenía el objetivo de, siendo policía, correr detrás de otro niño, el supuesto ladrón, para encarcelarlo dentro de un cuadrado dibujado en el suelo con tiza. ¿En qué glorioso momento las habían pasado a usar sobre su cuerpo desnudo para tenerle quieto y someterle a un sexo brutal y salvaje?
Los ojos de El, como buenos ojos que te hacen comprender las pretensiones reales, le recordaron que con los tiempos que corrían la experiencia de El podría ser casi tan larga como a suya misma. Satisfaciéndole gratamente ese dato.
La súbita ausencia de sonido lo corroboró su visión de la extrema belleza de El, ya que más de la mitad del local compartía aquella opinión, en cuánto el chico se levantó.
Mientras el pelinegro alcanzaba, con cuatro perfectos pasos, la distancia que les separaba y en el momento en que sintió tantos sentidos -tacto, vista, oída, olfato- sobre la piel de su rostro no pudo evitar responder con el gusto. Agarrando suavemente la fina mano y proporcionándole una bienvenida al mundo del placer oral con lamidas, pequeñas succiones y mordiditas y sobretodo muchos cambios de ritmo que se veían acelerados por cada una de las grotescas frases que recitaban en su oído.
Dejó poco después su labor para prestar máxima atención.
- Voy a hacerte mucho más que eso. Mi educación me impide el exhibicionismo. ¿Ponemos en práctica esas interesantes propuestas en mi hotel? Allí guardo mis juguetes – una risa le quitó la asquerosa cara de cristiano inocente que se le había puesto -. No sé cómo lo consigo pero tengo que llevármelos dondequiera que vaya ya que siempre los acabo usando.
Ese día se iba a convertir en el principio o la culminación de la Edad Dorada del Grotesco.
Le sirvió, este incidente, para volver algo del juego magníficamente efectivo de seducción que El usaba para convencerle que era mejor que aquella estrella del porno.
¿Por los designios de qué malvado dios no había pedido un bol de cerezas? Probablemente en medio de aquel frío eran difíciles de conseguir. Aunque Rusia perteneciera a uno de los países de mayor producción.
Le excitaban sobremanera lo que uno podía hacer con el rosado músculo normalmente encarcelado entre unos blancos dientes.
La primera vez que había visto a alguien haciendo un nudo con la cola de la cereza dentro de la boca fue en Italia; un provechoso viaje de negocios. Sólo que este nombre se lo ganaba porque los gastos iban a cargo de la empresa, a parte de eso era un viaje de placer, de mucho placer.
Con los gestos sumamente infantiles que realizaba El uno casi olvidaba los dobles sentidos que salían desde sus cuerdas vocales impulsadas por la movida e insaciable lengua.
Cuánto hacía que su acompañante había salido del mundo donde simplemente jugar con unas esposas tenía el objetivo de, siendo policía, correr detrás de otro niño, el supuesto ladrón, para encarcelarlo dentro de un cuadrado dibujado en el suelo con tiza. ¿En qué glorioso momento las habían pasado a usar sobre su cuerpo desnudo para tenerle quieto y someterle a un sexo brutal y salvaje?
Los ojos de El, como buenos ojos que te hacen comprender las pretensiones reales, le recordaron que con los tiempos que corrían la experiencia de El podría ser casi tan larga como a suya misma. Satisfaciéndole gratamente ese dato.
La súbita ausencia de sonido lo corroboró su visión de la extrema belleza de El, ya que más de la mitad del local compartía aquella opinión, en cuánto el chico se levantó.
Mientras el pelinegro alcanzaba, con cuatro perfectos pasos, la distancia que les separaba y en el momento en que sintió tantos sentidos -tacto, vista, oída, olfato- sobre la piel de su rostro no pudo evitar responder con el gusto. Agarrando suavemente la fina mano y proporcionándole una bienvenida al mundo del placer oral con lamidas, pequeñas succiones y mordiditas y sobretodo muchos cambios de ritmo que se veían acelerados por cada una de las grotescas frases que recitaban en su oído.
Dejó poco después su labor para prestar máxima atención.
- Voy a hacerte mucho más que eso. Mi educación me impide el exhibicionismo. ¿Ponemos en práctica esas interesantes propuestas en mi hotel? Allí guardo mis juguetes – una risa le quitó la asquerosa cara de cristiano inocente que se le había puesto -. No sé cómo lo consigo pero tengo que llevármelos dondequiera que vaya ya que siempre los acabo usando.
Ese día se iba a convertir en el principio o la culminación de la Edad Dorada del Grotesco.
Yanis- P e o p l e

- Cantidad de envíos: 33
AVATAR:
Fecha de inscripción: 01/09/2008
Permiso de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.












